4.000 menores de Burgos dependen de ayudas para comer y vestir

ANGÉLICA GONZÁLEZ / Burgos
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Tobalina, Mena, Melgar y Briviesca tienen las tasas de riesgo de carencias materiales en niños más altas de la provincia, según datos del Alto Comisionado contra la Pobreza Infantil

4.000 menores de Burgos dependen de ayudas para comer y vestir - Foto: Alberto Rodrigo

En España existe la pobreza infantil: niñas y niños cuyas familias no disponen de los recursos imprescindibles para asegurarles las mínimas condiciones de vida material. De hecho, es el país de la Unión Europea con la tasa más alta, como han puesto de manifiesto Unicef o Save the Children y el propio Gobierno ha asumido con la creación en 2020 del Alto Comisionado contra la Pobreza Infantil, entre cuyas funciones está la de cuantificar este problema para visibilizarlo. La entidad dispone, entre otras herramientas de divulgación, de un mapa de España interactivo que muestra la tasa de riesgo de pobreza infantil moderada por municipios en base a datos de la Agencia Tributaria. El de Burgos tiene la menor de toda la provincia (13%), en la que destacan Tobalina (25,1%), Valle de Mena (23,5%), Melgar (23,5%), Briviesca (23,1%) y Medina (23%). En Aranda de Duero la tasa es de 17,6% y en Miranda de Ebro, de 15,2%. Con respecto a otras capitales de provincia, la burgalesa tiene la menor tasa de las nueve de Castilla y León, entre las que Salamanca se sitúa a la cabeza.
Aunque en el conjunto del país estas cifras son de las más bajas si se comparan con las que tienen otras provincias de comunidades autónomas como Andalucía, Canarias o Extremadura, hay muchos niños en esta provincia cuyas familias deben recibir ayudas para procurarles alimento, ropa, productos de higiene o libros, algo más de 4.000, atendiendo a los números de las entidades sociales. Cáritas, solo el año pasado ayudó económicamente a 2.234 familias (muchas de ellas monomarentales), de las que 1.632 (el 73%) tenían una media de dos menores a su cargo, por lo que no es difícil calcular que más de 3.000 criaturas comieron y se vistieron gracias al apoyo de la ONG católica, que no solo se centra en paliar las necesidades familiares sino que tiene un robusto programa de atención a las necesidades educativas y emocionales de los menores. En el caso de Cruz Roja fueron 384 familias -también con dos criaturas de media, es decir, cerca de 800- las que se beneficiaron de su programa de 'extrema vulnerabilidad' y de ellas, 97 fueron beneficiarias de la campaña denominada 'Desayunos y meriendas con corazón'.

María Gutiérrez, responsable de Acción Social de Cáritas, afirma que si bien la entidad  trabaja contra la pobreza en su conjunto «sin ponerle adjetivos», conoce bien cómo afectan las situaciones de precariedad a los más pequeños. «Creo que algo que puede comprender todo el mundo es que la tensión de unos padres o de una madre sola al no poder hacer frente a todos los gastos, a veces se puede trasladar a los menores, lo que puede afectar a su salud mental, por lo que intentamos, además de abordar las carencias materiales, ofrecerles servicios de  educación y de ocio saludable en  nuestros centros de menores de toda la provincia».

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