Fuga de talento sin fin

Carlos Cuesta (SPC)
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La marcha de jóvenes españoles al extranjero para incorporarse a mercados más competitivos ascendió a más de medio millón en 2022, lo que representa una pérdida económica de casi 150.000 millones de euros

Fuga de talento sin fin - Foto: Imagen de jcomp en Freepik

La falta de oportunidades laborales que denuncian especialmente los jóvenes en España junto a las barreras que dificultan el emprendimiento están propiciando que no cese la fuga de talento y la descapitalización de recursos humanos en el país. Un problema que afecta especialmente a los profesionales mejor preparados de la historia.

Los expertos en recursos humanos aseguran que «algo se ha roto en España» en un mercado en el que no se entiende que existan más de 150.000 puestos de trabajo sin cubrir y, sin embargo, las cifras de personas cualificadas que se van al extranjero en busca de mejores oportunidades profesionales y planes de carrera más ambiciosos no dejan de crecer.

De hecho, según un informe del IVIE y BBVA, la emigración laboral registrada en 2022 se sitúa en cifras récord más, incluso, que en la crisis de 2008 cuando la tasa de desempleo se colocó por encima del 24%. 

El valor del capital humano perdido en ese año superó el medio millón de empleados, un 40% más que en 2019, y el impacto económico para el país que calcula este estudio supera los 150.000 millones de euros. Para dimensionarlo correctamente, se trata de una cifra equivalente al 11,92% del PIB o, por ejemplo, lo que aporta el turismo en un año a la economía nacional o todo el gasto en pensiones de 2022.

Con el paso de los años, la cantidad de españoles que deciden buscar un futuro mejor fuera ha ido creciendo. A principios de 2023 la cifra rozaba los tres millones, concretamente 2.742.605 de personas, según el Padrón de Españoles Residentes en el extranjero (PERE) elaborado por el INE, lo que representó un 3,3% más que el año anterior. 

Una realidad que no solo crea un vacío económico inmediato, sino que augura complicaciones a medio plazo para mantener la empleabilidad a una población marcada por un envejecimiento progresivo.

Los economistas denuncian que perder capital humano va contra el futuro del país y del progreso y constituye un problema que descapitaliza el mercado laboral por falta de políticas eficientes. 

En este escenario, también el Banco Mundial defendió que la migración de recursos humanos hacia otros países, especialmente de jóvenes altamente formados, desestabilizará la economía nacional en la próxima década y denunció que tarde o temprano se verá reflejado en la capacidad productiva nacional.

El informe de la Fundación BBVA, con datos aportados por el INE, reveló que la emigración superó en 2022 un 11,7% a la del año anterior.

Entre las consecuencias negativas de este fenómeno, los expertos señalan que esta realidad amenaza la sostenibilidad del sistema de pensiones y el Estado del Bienestar tal y como se entiende actualmente al mermar los recursos que debieran llegar de una forma natural. 

Pero no solo preocupa como afecta esta situación al futuro de las pensiones, lo más grave es que con esta realidad se pierden contribuyentes que son esenciales para el crecimiento económico y también que toda la inversión que se ha hecho desde el Estado y las propias familias en la formación de estos profesionales acaba beneficiando la economía de otros países, que se aprovechan de esta educación.

Una pregunta que los expertos plantean ante este problema de fuga de talento es cómo España va a poder atraer talento si ni siquiera es capaz de retener el que produce. Bajo este argumento citan el caso de que mientras en Alemania cada año se demanda más de un millón de operarios cualificados como ingenieros, médicos, físicos o matemáticos en España los emigrantes que vienen carecen, en una buena parte, de la formación más básica.

La solución a esta cuestión no es sencilla ni va de políticas de subsidios, ayudas o subvenciones sino de medidas eficaces que den estabilidad a los jóvenes con planes de carrera que garanticen su estabilidad y de condiciones laborales y salariales dignas como las que ofrece cualquier país avanzado.

Pacto de Estado

Ante este contexto no hay tiempo que perder y el país debe actuar con políticas eficaces, tanto fiscales como regulatorias, que de una manera efectiva y seria aborde un gran pacto de Estado en colaboración con los agentes sociales que ajuste esta fuga de talento imprescindible para seguir generando riqueza y empleo, en definitiva para seguir creciendo.

Asimismo, es importante posibilitar el retorno de expatriados que han acumulado una gran experiencia y que pueden potenciar que las empresas españolas mejoren su productividad y competitividad.