La bolsa que te resuelve la vida

GADEA G. UBIERNA / Burgos
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Las enfermeras Silvia Vallejo y Esther Saldaña llevan casi un año al frente de la consulta de ostomía, reforzada por el volumen de pacientes. Participan en un pódcast de divulgación

Esther Saldaña (izda.) y Silvia Vallejo explican que hay mucha variedad de bolsas. «Dan calidad de vida», dicen. - Foto: Patricia

Un mes. Ese es el plazo que las enfermeras del HUBU Silvia Vallejo y Esther Saldaña piden a sus pacientes que se concedan para adaptarse a la vida como personas con ostomía; es decir, con una abertura en el abdomen mediante la que se eliminan las heces -y, a veces, también la orina- a causa de distintas enfermedades, no siempre oncológicas. «En la primera consulta les dejamos muy claro que esto no es un problema, sino que es la solución a un problema. Y que la bolsa no solo les permite seguir viviendo, sino que en muchos casos pueden hacerlo con buena calidad de vida», destacan.

Las dos profesionales se hicieron cargo de esta consulta el pasado enero, cuando se jubiló su antecesora, procedentes de servicios muy distintos: Saldaña, de la planta de hospitalización de Cirugía General y Vallejo, de Ginecología. «Pero surgió esta posibilidad y no nos lo pensamos», dicen al unísono y destacando que el mayor atractivo de esta nueva etapa profesional es «que te permite tener un contacto muy directo con los pacientes, que es lo mejor que tenemos aquí. Nosotras les enseñamos, pero ellos nos dan lecciones de vida. Y vemos a gente con situaciones personales muy complicadas, que no solo salen adelante, sino que lo hacen con una sonrisa».

El HUBU planteó un 'coliderazgo' para esta consulta por el volumen de personas que necesitan un estoma en algún momento de su vida; es decir, una abertura en el abdomen que hace posible que mantengan las funciones fisiológicas. «Tratamos estomas digestivos y urológicos. En el primer caso, hay un trozo de intestino abocado al abdomen y por ahí se expulsan las heces; en el segundo, en el urológico, también se coge un trocito de intestino al que se abocan los uréteres para orinar, también a través del abdomen», explican. 

Cada vez es menos tabú, pero la parte física es un reto para ellos"
Esther Saldaña, enfermera 

A la consulta se suele llegar por derivación de los cirujanos y, aunque en el caso de Urología lo habitual es que la causa sea un cáncer (también puede ser un accidente de tráfico), en los digestivos hay diversidad. «Puede ser por enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, diverticulitis, obstrucción o un proceso oncológico, claro...», dicen.

Todavía no tienen datos exactos de personas atendidas en 2024, pero sí aseguran que «cada semana vemos pacientes nuevos: a veces uno o dos y otras, hasta cuatro o cinco». Es decir, que hay muchas personas con ostomía y bolsa, temporal o permanente, aunque se hable tan poco de ello. «Pero cada vez es menos tabú», comenta Saldaña, recordando que «hace veinte años se mantenía en secreto y, ahora, no tanto. Porque es muy habitual». 

Y a esto hay que añadir que no es un tema sencillo de tratar. Primero, «porque es algo muy íntimo de la persona» que no surge con facilidad en una conversación y, segundo, porque hasta que no transcurre ese primer mes de adaptación que proponen las expertas, a los pacientes les cuesta. «Hay dos partes, la emocional y la física. Y afrontarlo, el hecho de mirarse el estoma y tocarlo es un reto para ellos», dicen las dos enfermeras, matizando que hay, incluso, quien se marea al tratar de dar este paso. Pero todo cambia pasados los 30 primeros días, cuando se han habituado a su abertura y se han familiarizado con las bolsas o, en la jerga, con los dispositivos. «Hay muchísima variedad, con constante innovación y, desde luego, todos van a encontrar el que se adapte a sus necesidades para tener buena calidad de vida», afirman.

Nosotras enseñamos, pero de los pacientes aprendemos lecciones de vida»
Silvia Vallejo, enfermera

En general, las enfermeras aclaran que hay dos tipos de dispositivos: los de una pieza, «que se cambian a diario o todas las veces que el paciente lo necesite a lo largo del día y que es muy cómodo, porque es muy plano», y los de dos, «en los que la placa se coloca y aguanta tres días y lo que se cambia, siempre que hace falta, es la bolsa». En sendos casos, matizan, «la placa» se adhiere a la piel, «pero en un modelo queda fija y se cambia la bolsa y en el otro va todo unido». El cometido es el mismo, pero el uso depende, más bien, de la habilidad de cada uno. 

De todo ello hablan en un pódcast que grabaron en primavera con compañeras estomaterapeutas de toda España: 'Sintonía paciente', disponible en internet. «Trata de resolver preguntas que se pueden hacer los pacientes y sus familiares, porque ellos han de ser independientes, conviene que tengan un apoyo», concluyen.