El restaurante La Menta renace de sus cenizas. Lo hace después de siete meses de obra. El trajín de los gremios dejará paso a la actividad en los fogones, que ya están listos, casi por Navidad. Rebobinando la historia, el negocio quedó inservible por el fuego. Sucedió un 11 de mayo, mientras Miranda se preparaba para el Fin de Semana del Blusa. Pero en el local de la calle La Estación, San Juan del Monte se truncó. Las llamas y sobre todo el humo tomaron el protagonismo y se dejaron notar en toda la ciudad. Su responsable, Josema Varas, no habla de lo que ocurrido, «lo malo ya ha pasado», afirma, mientras se centra en lo que sucederá ahora en un espacio «más grande». Lo explica al tiempo que anda de un lado para otro, atendiendo a los últimos detalles y cargando las cámaras de bebida y comida. La necesitarán.
«Cogimos el compromiso de una cena y al final, hemos llegado», asume un ajetreado Varas, quien reconoce que «el susto ya lo pasamos y ahora solo nos falta currar». Por lo que dice su libro de reservas no faltarán clientes a los que atender, «porque lo tenemos muy bien hasta Reyes», agradece el responsable. De esta manera, la vuelta llegará por la puerta grande, «aunque no es lo suyo abrir de esta manera», admite, porque los cánones de todo local a estrenar marcan que resulta mejor hacerlo dentro de cierta tranquilidad.
No ocurrirá en este reestreno de La Menta. En el restaurante, habrá novedades que resultan visibles prácticamente en todas sus partes. La barra se ha cambiado de lado, «la cocina se ha alargado y ensanchado», puntualiza Varas, y en los comedores también han ganado capacidad aprovechando parte de una lonja anexa. «Hemos pasado de unos 50 comensales a poder tener entre 90 o 100», explica el hostelero, quien reconoce que eso ha repercutido en otros aspectos, «porque hemos tenido que ampliar plantilla en todas las partes».
En estos meses, en La Menta destacan el trabajo de los gremios y también el interés de muchos clientes habituales, «aunque del seguro no sabemos mucho», bromea Varas. En este tipo de siniestros, el que lo sufre suele adelantar el dinero y luego con las facturas se calcula la compensación. Aún desconoce esa cantidad, pero el responsable no se detiene en eso, las ganas de trabajar le pueden, siete meses después del susto que ahora no se respira en La Menta.