«El uso del móvil tiene que ser parte de un acuerdo social»

ANGÉLICA GONZÁLEZ / Burgos
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Xosé Ramón García Soto, coordinador de Psicología Clínica del Hospital Universitario de Burgos (HUBU) cree que «no puede quedar en manos de un menor de edad la decisión de cómo usar una herramienta tan poderosa»

Xosé Ramón García Soto, coordinador de Psicología Clínica del HUBU. - Foto: Jesús J. Matías

Xosé Ramón García Soto, coordinador de Psicología Clínica del Hospital Universitario de Burgos (HUBU), apuesta por un consenso social sobre cómo se tutela de un modo efectivo el uso de los móviles en niños y adolescentes: «No puede quedar en manos de un menor de edad el decidir cómo utilizar una herramienta tan poderosa. Es un problema ante el que las familias están inermes, desarmadas, no tienen modo de controlarlo, por lo que tiene que ser parte de un acuerdo social que llegue a un itinerario educativo sobre el uso de la tecnología que permita aprovechar todos sus beneficios y reduzca los riesgos que, indudablemente, tiene. La capacidad de penetración pedagógica de las redes sociales es tan feroz que no podemos permitirnos que se autogestione».

Se muestra preocupado García Soto por el número de horas que los menores pasan expuestos a todo tipo de contenidos sin ninguna supervisión de los adultos -«me pregunto a qué otras actividades se dedica tanto tiempo»- y por lo que ha dado en llamar «la tutela de las sensaciones» que se da en las redes, es decir, cómo se dirige el crecimiento psicológico de los adolescentes a través «de experiencias programadas»: «Los chavales tienen una serie de experiencias estandarizadas a partir de los contactos en red que crean grupos de afinidades y que pueden crear una ilusión de verdad. Esto es tremendo cuando se aplica, por ejemplo, a la imagen corporal que afecta a una gran cantidad de adolescentes».

Por otro lado, este psicólogo infanto-juvenil, con más de tres décadas de experiencia, alerta sobre cómo es la sexualidad que los menores están aprendiendo a través de sus dispositivos: «Una gran parte de los adolescentes con los que hablo creen que la sexualidad es lo que han visto en la pornografía y dan una visión muy banal de lo que es el erotismo. En este contexto, creo que se les está precipitando a que escojan de antemano una determinada identidad sexual. Se les erotiza mucho antes de que ellos mismos hayan tenido la oportunidad de sentirlo y en una época en la que pasan por muchos cambios».

Y frente al bombardeo que reciben de sus teléfonos inteligentes, García Soto propone para la chavalería más horas de ocio social, de contacto de unos críos con otros, de unas familias con otras y que los adultos den buen ejemplo (es difícil restringir el uso del móvil si un padre o una madre están colgados de él todo el tiempo) y que se fomente la comunicación: «Si se deteriora la comunicación es probable que el hijo prefiera leer y enviar mensajes en el móvil o escuchar lo que le dicen chavales de su misma edad que hablar con sus padres».