La crudeza de la guerra

I.L.H. / Burgos
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A un mes de que se cumplan dos años de la invasión de Ucrania, el fotoperiodista Diego Herrera repasa en imágenes el dolor y las heridas de una contienda cuyo fin ve aún muy lejano

Diego Herrera volverá a Ucrania en dos semanas. Hasta entonces, finales de mes, narra la contienda en la exposición de la sala Círculo Solidario. - Foto: Alberto Rodrigo

La fotografía de unos cuerpos sin vida junto a una maleta en la ruta de evacuación de Irpin fue portada de varios periódicos. Estábamos al principio de la invasión de Ucrania por Rusia y las noticias sobre la guerra eran diarias. Medio año después, una foto igual de impactante, la de un anciano muerto en un banco de Bajmut por una bomba de racimo, no consiguió que interesara a ningún medio. «La vorágine de internet hace que consumamos la información y la tiremos a la basura demasiado rápido. No interesan esas fotos porque no se quiere mostrar lo crudo de la guerra. No entiendo si no cuál es la razón. Aunque no solo pasa en Ucrania. Hay muchos conflictos relegados», repasa el fotoperiodista burgalés Diego Herrera.

Esas dos imágenes mencionadas y otras 40 sobre Ucrania, la última guerra de Europa, las expone hasta fin de mes en la sala Círculo Solidario de plaza España. De febrero de 2022, que se inició la guerra, a noviembre del año pasado, hace escasamente dos meses, Herrera retrata el dolor y las heridas de la contienda a través de civiles y soldados. Cuerpos enterrados en Bucha, madres que despiden el ataúd de su hijo, un hombre mayor que observa el agujero que ha hecho una bomba en su garaje, una fosa común con soldados rusos, militares en la trinchera o el frente, una pareja que huye con sus gatos, familias que se despiden en la estación... 

«Han pasado casi dos años y la población está muy cansada. Yo me muevo sobre todo en la línea del frente y lo que veo es que los civiles quieren que acabe la guerra mientras se adaptan, lo que no deja de ser muy doloroso», señala Herrera, que desde hace un año, cuando viaja a Ucrania, comparte casa con trabajadores del servicio de emergencias que lo han perdido todo. «Los conocí en Bajmut y compartir la vida con ellos me permite poner también las cosas en contexto», añade.

La muestra despertó un gran interés.
La muestra despertó un gran interés. - Foto: Alberto Rodrigo

Sobre el futuro de la guerra, Herrera no es muy optimista: «No veo a corto plazo que se vaya a acabar. Se creía que Rusia no iba a aguantar todas las sanciones, pero lo está haciendo y no solo tienen más recursos humanos para enviar al frente, sino que no le importa mandarlos. En cuanto a Ucrania, depende totalmente de la ayuda exterior para seguir al menos aguantando; no hablo ya de liberar territorio».
Galardonado con varios premios por su trabajo en Ucrania, Moldavia o Serbia, en dos semanas volverá al frente para vivir y contar de primera mano el segundo aniversario de una guerra que, según Naciones Unidas, ha matado ya a 10.000 civiles.