Padres del colegio de Sotillo reciben «largas» por el comedor

L.N. / Aranda
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Quieren que la Junta les plantee soluciones para tener servicio de alimentación en el propio centro

Una monitora acompaña a los niños del CRA SigloXXI en el trayecto desde su colegio hasta el local que alberga el comedor. - Foto: DB

Los padres de los alumnos del colegio de Sotillo de la Ribera no se dan por vencidos. A pesar de que la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León ha rechazado hasta en cinco ocasiones poner un comedor en este centro, las familias insisten en que se trata de un derecho básico del que se está privando a sus hijos. Según cuentan, en las últimas semanas han llamado un par de veces a la Dirección Provincial de Educación para solicitar una reunión. Sin éxito. «Dicen que nos llamarán, pero nada. Sólo nos dan largas», lamenta uno de los padres. Vamos, que de momento, no han recibido ninguna cita. Tampoco tiene respuesta otro padre que, a título individual, decidió enviar un escrito exponiendo la necesidad de implantar el servicio de comedor y transporte escolar para los alumnos del CRA Siglo XXI. 
Ante estas circunstancias, y para salir del «punto muerto» en el que se sienten, las familias insisten en la importancia de hallar una solución que permita que su demanda llegue a buen puerto. No comparten las respuestas negativas de Educación y solicitan más interacción. «¿Qué queréis que cumplamos? Decidnos cómo lo solucionamos, dadnos alternativas», añaden. 

La última contestación que recibieron fue en mayo. Desde Educación alegaron que los espacios propuestos no eran «idóneos» para el establecimiento del comedor. El centro cuenta con dos aulas de Educación Infantil, que debido a la escasa matrícula, una se utiliza como aula de psicomotricidad, y otras tres aulas de Educación Primaria, que por la misma razón en una de ellas se ha situado la biblioteca y otra se usa para atención a la diversidad y desdobles. En la proposición que se hizo, que se acompañó por un acuerdo del Consejo Escolar, una propuesta de plan de funcionamiento del comedor y una memoria descriptiva, se planteó instalar el comedor en el espacio de la biblioteca. Según apuntaron, dicho lugar era suficiente en cuanto a seguridad en caso de incendio. Pero no contentó a la Consejería de Educación, que defendió que «si algún día aumenta la matrícula, podría haber problemas de espacio». Algo que los padres no acaban de entender porque, según dicen, «otros colegios de la comarca sí que usan la biblioteca compartida con el comedor».

En segundo lugar, desde la Junta apuntaron en mayo que para el comedor es necesaria una cocina y office con acceso desde la calle y «que no se ha previsto en la propuesta». Algo que tampoco cuadra con la versión de las familias, que recalcan que dos de las aulas tienen entrada directa desde la calle.

«Llegan empapados». Mientras tanto, una media de entre 12 y 14 niños utiliza a diario el servicio de comedor que les ofrece el Ayuntamiento de Sotillo de la Ribera. Ahora bien, se tienen que desplazar hasta un local municipal que se encuentra a 500 metros de distancia del colegio. Este recorrido lo realizan acompañados por una monitora. Pero el riesgo está ahí. Las familias remarcan que los pequeños tienen que cruzar una carretera «por la que pasan muchos camiones» y, tras defender que «no tendrían que salir del centro para comer» se preguntan «¿quién asumirá responsabilidades si algún día ocurre algo?».  

Por si fuera poco, en estas semanas de lluvia, los escolares llegan «empapados» al comedor y así permanecen durante horas ya que después regresan al CRA Siglo XXI para las actividades extraescolares... a no ser que algún familiar se pueda acercar con ropa seca. Porque, si algo defienden las madres y padres de Sotillo, es que el comedor les permite conciliar vida laboral y personal. Además de tener los mismos derechos que los niños que viven en las ciudades. Son conscientes de que los servicios se van «recortando poco a poco, de manera sutil» y no están dispuestos a permitirlo. Otra madre advierte que en el colegio de La Horra, donde tampoco hay comedor, varias familias han terminado matriculando a sus hijos en Roa. «Eso es lo que quieren», dice molesta. Y esto es, justamente, lo que van a pelear para evitar que su municipio decaiga. Además del comedor, la Junta sigue sin prestar el servicio de transporte con la pedanía de Pinillos de  Esgueva. «Nada, también nos dan largas», concluyen.