El atasco en penal, reto para la presidencia de la Audiencia

F.L.D. / Burgos
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La aspirante Blanca Subiñas ya ha anunciado que será uno de los pilares de su candidatura, mientras que Mauricio Muñoz, que opta a la reelección, ha reclamado un sexto juez desde hace dos años

Imagen de uno de los últimos juicios celebrados en la Audiencia. - Foto: Alberto Rodrigo

Una vez finalizado el plazo de presentación de candidaturas, arranca una frenética carrera por convencer a los vocales del Consejo General del Poder Judicial de la validez para dirigir la Audiencia Provincial de Burgos. En juego entrarán diversos factores. Los méritos, muy objetivados en la convocatoria al pedirse unos requisitos concretos, se tendrán muy en cuenta. Pero no hay que olvidar que son muchos los cargos a repartir a nivel nacional y que habrá decisiones meramente políticas que servirán como intercambio de cromos. Entre medias se colará el programa que los dos aspirantes tienen pensado para los próximos cinco años. Inevitablemente, solucionar el atasco histórico de la Sección Primera, encargada de asuntos penales, es el principal entuerto que deberá resolver quien finalmente se lleve el gato al agua. 

La elección del nuevo presidente o presidenta del tribunal provincial no está sujeta a una urna en la que el resto de magistrados depositan una papeleta con su favorito. En realidad, es mucho más complejo que todo esto. Más aún en esta ocasión, cuando hay en liza más de un centenar de nombramientos en toda España, incluido el TSJ de Castilla y León. Y claro, todas las corrientes jurídicas van a querer su trozo del pastel. Es decir, que más allá de los méritos van a apostar por candidatos de su cuerda en uno u otro cargo en función de diferentes conveniencias. 

A río revuelto, ganancia de pescadores, han pensado muchos magistrados. Por eso a presidir el mencionado Tribunal Superior regional hay seis candidaturas. Blanca Subiñas es una de ellas. Lo curioso es que la exdecana de Burgos también se ha postulado a la Audiencia. En este caso, para enfrentarse al actual mandatario, Mauricio Muñoz, quien opta a la reelección. Ambos ya se enfrentaron en el proceso de 2015, siendo este segundo quien se impuso. Pero las cosas han cambiado mucho, tanto por el mencionado contexto de renovación en el que se encuentra el órgano de gobierno de los jueces , como por los méritos que han podido cosechar una y otro. 

 En las bases recogidas en la convocatoria, publicada en el Boletín Oficial del Estado el pasado 5 de noviembre, se deja claro que los vocales tendrán en cuenta, entre otras cosas, el tiempo dentro de la carrera judicial, de ejercicio en órdenes penal y civil, en órganos colegiados o su experiencia en puestos análogos de especial relevancia, como puede ser la Fiscalía o la Abogacía del Estado.

También destacan como méritos la participación en órganos de gobierno en la magistratura, como puede ser la presidencia de la Audiencia Provincial o un decanato, así como su tiempo al frente de los mismos. Es decir, que a bote pronto ambos candidatos coinciden en muchos de estos requisitos, si bien pueden variar en años de servicio prestado y eso es lo que incline la balanza. 

 Aunque a priori no se presente como algo determinante, los aspirantes también tendrán que hablar de su programa de legislatura. Y éste, desde hace dos años, está claramente marcado por el colapso absoluto que vive la Sección Primera. Subiñas ya dejó claro que solucionarlo va a ser su principal objetivo, independientemente de otros cambios que pretende impulsar si resulta elegida. Su oponente no es, ni mucho menos, ajeno a la problemática, pues en las diferentes Salas de Gobierno del TSJ ha solicitado recursos para poder paliar la situación. El 'no' ha sido constante. 

Otoño de 2026. Encajar juicios en la agenda penal de la Audiencia Provincial es una tarea de chinos. Lo más inminente, enero y febrero, da una muestra de la situación. Habrá prácticamente un juicio diario, algunos de asuntos sumamente complejos, con varias testificales y peritos. Esto no había ocurrido nunca, de ahí que el calificativo que utilizan en los pasillos del Palacio de Justicia sea el de «atasco histórico». Y la cosa, lejos de resolverse a corto plazo, tiende a empeorar. 

A día de hoy los funcionarios están citando para junio de 2026. Pero sobre la mesa del letrado de la administración hay asuntos para completar la agenda hasta otoño. Más lo que queda por venir. En el horizonte asoman tres juicios con jurado, que suelen copar mínimo una semana. Magistrados y trabajadores lo tienen claro: puedes solicitar otros tres jueces, que sin la configuración de una nueva sección resulta imposible hacer frente a la situación.

Según los últimos datos publicados, el tribunal ingresa más de lo que resuelve. De ahí que, si al principio del periodo tenía pendientes 259 asuntos, al finalizarlo había 282. El nuevo presidente, sea el que sea, tiene trabajo por delante.