Javier Fernández Mardomingo

Cortita y al pie

Javier Fernández Mardomingo


El anillo de Don Román

29/12/2023

El más conocido entre los muchachos del colegio, sin duda. Cuando el anillo se aproximaba, ya podías echarte a temblar. Don Román era un maestro de los de antes. Por el Don y por lo de maestro. Era un tipo con aspecto de duro, de cascarrabias, pero de los que además de respeto, te infundían un cariño que se guarda para siempre en la mente de un muchacho de diez años. Por eso, y a pesar de repartir los capones más conocidos de la primaria noventera en los Jesuitas, todos lloramos su muerte cuando sucedió, demasiado pronto por desgracia. 

Don Román enseñaba un poco de todo, fumaba como se fumaba antaño. Mucho y negro, creo recordar. Conducía un Ford azul que siempre estaba en la puerta del colegio y hacía que a uno le entrase la lección por el gaznate si era necesario. Fue el primero que suspendió al que escribe. No fue el último, para qué vamos a engañarnos. Se trataba de un examen de números romanos y el disgusto al ir a contárselo a la abuela que esperaba en la puerta fue de aúpa. La bronca seguro que también. Por eso probablemente a uno le tocó aprenderse esos dichosos palitos, uves y equis como si no hubiera nada más importante. Por eso, seguramente, uno sabe hoy que Felipe Sexto es Felipe VI y no IV o XI. 

Parecen no saberlo o se empeñan en disimular que lo saben los convocantes de una marcha por la República que pedirán, reza el cartel, que 'Felipe IV' sea el último con corona en esta españita que, se ve, no tiene otras cosas de las que preocuparse. Pero también el que lleva las cuentas en redes de Sumar, que reprochaba al monarca 'Felipe XI' que no mencionara a los niños palestinos en su discurso de Navidad. 

Supongo que será un desliz, o dos. Pero no pudo uno evitar acordarse del viejo Don Román y aquel dichoso examen. Si hubieran tenido a mi querido profesor de maestro y a mi abuela esperando en la puerta, otro gallo cantaría. U otros dos. Si hubieran sentido el tacto del anillo sobrevolando sus azoteas, tal vez la historia hubiera sido diferente. La suya con los números, digo. La de Felipe IV es la que es, y la del XI está por llegar. Pero para eso quedan, me temo, unos pocos años y nada menos que cinco Felipes con corona. V Felipes, como nos enseñaron en el colegio. 

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