Los guardianes de la memoria

G. ARCE / Burgos
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Ocho guardias civiles impulsan desde la Comandancia de Burgos uno de los mayores archivos de fotografía histórica de España, testimonio de la vida, los servicios y los sacrificios del personal del Instituto Armado

Carlos Alfonso Chamorro, brigada impulsor de este proyecto: - Foto: Alberto Rodrigo

En las dependencias del Centro de Fotografía Histórica de la Guardia Civil (CEFO), radicado en la Comandancia de la avenida de Cantabria, se respira un ambiente de biblioteca, de trabajo silencioso y concienzudo entre archivos, libros, películas de negativos, viejas fotografías, cámaras, escáneres y pantallas de ordenador. Ocho agentes están haciendo -literalmente- historia, recopilando, catalogando y custodiando las imágenes que visualizan 180 años de la vida y servicio de la Guardia Civil. Momentos en blanco y negro y color; en la ciudad, en el campo o en el pueblo más remoto; actos cotidianos, familiares y oficiales; celebraciones, servicios múltiples, rescates, desfiles, tragedias y alegrías captadas a lo largo del tiempo y que hoy forman parte de uno de los proyectos culturales más ambiciosos que se han emprendido desde Burgos en los últimos años. 

No son ratones de biblioteca, son agentes en la reserva que han destinado sus últimos años de servicio a colaborar en la búsqueda de  «la verdad» de la Guardia Civil contada en imágenes, un trabajo virtual -accesible para cualquier persona desde cualquier parte del mundo- que se integrará en la oferta cultural del futuro Museo de la Guardia Civil, con sede en Madrid. 

La vida activa de los hoy documentalistas del CEFO bien puede dar para una interesante colección de imágenes: tienen más experiencia en desactivación de explosivos que en fotografía; se desenvuelven bien entre archivos históricos, pero su carrera ha transcurrido entre accidentes de tráfico, rescates, robos a mano armada, operativos antidroga, catástrofes naturales o los años terribles del terrorismo, entre muchos otros servicios. 

El equipo fundador del CEFO, agentes en la reserva que han puesto toda su ilusión y empeño en este ambicioso proyecto cultural.El equipo fundador del CEFO, agentes en la reserva que han puesto toda su ilusión y empeño en este ambicioso proyecto cultural. - Foto: Alberto Rodrigo

Cada cual tiene su particular historia, como los casi 90.000 hombres y mujeres que integran hoy el Instituto Armado y todos los que les han antecedido desde el año 1812. Son historias que transcurren entre las academias de promoción, diferentes destinos, servicios, casas cuartel, especialidades, ascensos..., todo ello convenientemente recogido en unas hojas de servicio que se han convertido en tesoros de archivo para centrar los tiempos y los lugares de las imágenes que están llegando hasta la Comandancia. 

También hay sagas familiares de guardias que saltan varias generaciones; abuelos, padres, hijos, nietos, sobrinos... que han nacido en el seno de la Guardia Civil y que han conservado y transmitido sus vivencias de generación en generación, oro puro para poner nombres a los agentes de una imagen que estaba perdida en un armario de los fondos fotográficos del Ministerio del Interior, de la Benemérita o de colecciones particulares.

Historia de España. El brigada Carlos Alfonso Chamorro, el entusiasta impulsor de este maravilloso rompecabezas integrado por más de 300.000 imágenes que transcurren entre los años 1812 y 2003, lleva meses inmerso en las tareas de escaneado y catalogación de las más de 10.000 imágenes disponibles (en formato de 72 puntos por pulgada) en la web del Instituto Armado (https://fotografiahistorica.guardiacivil.es).

Fermín y Antonio compaginan el trabajo tecnológico de escaneado con el descifrado de toda la información que pueden contener las imágenes.Fermín y Antonio compaginan el trabajo tecnológico de escaneado con el descifrado de toda la información que pueden contener las imágenes. - Foto: Alberto Rodrigo

Se trata de uno de los repositorios de fotografías históricas más importantes de España, especialmente valioso por sus testimonios del siglo XIX y la primera mitad del  XX, periodo de tiempo en el que la Guardia Civil ejerció como cuerpo policial en España, y por aquellos que recogen la vida cotidiana y familiar de los agentes en las casas cuartel, en muchos pueblos de la geografía nacional.

El proyecto, explica Chamorro, nació en Burgos y ha tenido a un burgalés, el teniente general Félix Blázquez, Mando de Operaciones de la Guardia Civil, gran aficionado a la fotografía y a la historia, a su principal impulsor desde la cúpula del Instituto Armado. En la gestión del CEFO también ha sido clave el apoyo y respaldo del jefe de la Comandancia, el teniente coronel Alfonso Martín.

Al mando del equipo está el teniente coronel José Medel, otro servidor de los burgaleses durante muchos años en tareas de Tráfico. El exprofesor de la UBU y periodista Miguel Moreno ha colaborado en las tareas de estructuración del Archivo.

'Escuchar' los negativos. También están en la reserva los agentes Fermín González y José Antonio Martínez Gordón, que trabajan en el laboratorio escaneando y documentando imágenes. En este departamento se digitalizan todas las películas de negativos de 35 milímetros que llegan a sus manos y también las instantáneas físicas.

«Nosotros 'escuchamos' las fotografías, atendemos a lo que nos dicen. Todas tienen que llevar una documentación básica, para lo que es necesario informarse muy bien. El hecho de manejar muchas fotos y mucha documentación nos ayuda a completar mejor nuestro trabajo», detalla el agente González, que estima una media de 30 minutos de trabajo por escaneado (y van 13.000 desde julio de 2022 hasta la fecha).   

En la sala adyacente, la de documentación, supervisan concienzudamente los textos y referencias históricas de las fotos antes de su volcado en la web los agentes Elías Javier Moreno, Fernando Márquez, José Luis Díaz y Manuel García Guerra.

Si el trabajo técnico es complejo, no lo es menos el documental.  Todas las fotos tienen que tener su historia y su contexto, y no solo hay que verificar nombres, fechas y lugares, sino que toda la información expuesta debe cumplir con las leyes de la Memoria Democrática y de Protección de Datos, respetar los derechos de autor y también la imagen de los agentes que puedan estar aún en activo. 

«En 180 años hemos tenido gobiernos moderados, liberales, repúblicas, 40 años de franquismo... Hay que tener cuidado y observar todo con los ojos del momento en el que se retrató», reflexiona el brigada Chamorro, que recuerda que no todas las imágenes han sido tan fáciles de procesar como la del aquel agente conversando con los protagonistas de la película El bueno, el feo y el malo, tomada en 1966 y que es la más famosa e icónica de las localizadas en Burgos.

Hay que hilar muy fino, reconoce el brigada, al que no le vale con ver un tricornio que delate la presencia de un guardia civil. De hecho, el mítico sombrero ya aparece en la primera fotografía que retrató a un agente, que data del año 1857. «La uniformidad nos ofrece muchísima más información, si es de gala, de invierno o de verano, los empleos y grados que lucen, los oros y las platas de las estrellas, las condecoraciones, las armas... Todo ha ido cambiando a lo largo del tiempo, todo está perfectamente reglamentado y, si se conoce bien, es posible datar una imagen por cómo visten los guardias», recalca Chamorro. 

Futuro. El CEFO, inaugurado el  martes por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, es un proyecto cargado de futuro y abierto a la cesión de más imágenes por parte de instituciones, medios de comunicación o particulares.

Aún quedan muchos documentos gráficos por tratar procedentes de la actividad de los diferentes servicios y comandancias del Cuerpo y, a buen seguro, muchos integrantes querrán aportar su testimonio gráfico a una historia común que se confunde y se entrelaza con lo que es la propia historia de España de estos últimos tres siglos.

Es un trabajo ingente, sujeto también a verificaciones y correcciones continuas, que ocupará a nuevas generaciones de agentes y que su principal impulsor, el brigada Chamorro, entiende como un deber de la Guardia Civil para honrar su trabajo y darlo a conocer a todo el mundo en todos los formatos digitales posibles. «Me he rodeado de los mejores. Todos en este equipo tenemos fecha de caducidad, el día de nuestra jubilación, y tenemos muy claro que lo importante es el trabajo y que continúe en manos de otros compañeros que pongan el mismo entusiasmo y empeño que ponemos nosotros».