El victimismo no triunfa

Pilar Cernuda
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La estrategia de Sánchez de denunciar constantes ataques tanto a él como a su familia le han hecho perder un diputado frente a un PP que gana nueve y marca un mayor poderío

La cabeza de lista del PSOE al Parlamento Europeo, Teresa Ribera, no consiguió el resultado electoral que sirviera para lograr su particular remontada. - Foto: E.P.

El PP de Feijóo ha ganado las elecciones. No solo las ha ganado, sino que ha tenido 10 escaños más que hace cuatro años. El PSOE, con Teresa Ribera, ha logrado mantenerse con 20 escaños, y se han producido varias sorpresas, quizá la más destacada, los tres escaños del partido de Alvise, Se acabó la Fiesta. Y también que Irene Montero, cabeza de lista de Podemos, se ha vengado con creces de Yolanda Díaz, al sacar su escaño y uno más para su grupo, mientras la vicepresidenta segunda del Gobierno ha vuelto a recibir un importante revolcón electoral que hace muy difícil su futuro. 

Se mantendrá en el Ejecutivo, pero difícilmente tendrá protagonismo. Vox ha tenido un buen dato con tres escaños más que hace cinco años y Junts pierde uno, mientras ERC, Bildu y BNG, que se presentaban en la misma lista, mantienen los anteriores.

El PP no ha logrado sacar tanta ventaja como le auguraban los sondeos hace apenas dos meses, pero ha logrado dos escaños más que Pedro Sánchez, que en su euforia de los últimos días acariciaba la idea del empate con el PP e, incluso, presumía de que podría vencer a Feijóo, a quien atacó de forma inmisericorde tergiversando declaraciones suyas para presentarlo no solo como afín a Vox y la ultraderecha, sino también como un político al que no le dolían prendas en presentar una moción de censura teniendo como aliado a Puigdemont.

Desde el PSOE se hará una lectura negativa al PP por el resultado, la llevan preparando varias semanas, desde que estalló el escándalo que provocó la imputación judicial de Begoña Gómez por presunta corrupción y tráfico de influencias. Sánchez dio la vuelta a la situación presentando a su mujer, y a sí mismo, como víctimas de una operación de descrédito organizada por jueces y periodistas. 

El victimismo ha sido exagerado y ha hecho mella en el votante, el PP no ha sacado al PSOE la diferencia que se esperaba, pero así y todo el resultado es un éxito para el partido y para su presidente, aunque Sánchez lleva días preparando la estrategia de que el 9-J ha sido un fracaso para Feijóo. Con Sánchez siempre se tiene las de perder, como ocurre cuando alguien se bate el cobre contra un adversario falto de principios.

Fisuras y Cataluña

Por una parte, continúa el caso Begoña y empiezan a aparecer fisuras en el PSOE donde personas vinculadas a José Luis Ábalos y Koldo ya preparan las armas para su defensa. Por otra parte, a la vuelta de la esquina espera Puigdemont que sigue queriendo tener mando en plaza en Cataluña. Y si no lo consigue ya ha anunciado que se lo hará pagar a Ferraz. Esta misma semana, ya conocidos los resultados europeos, se intensificarán las negociaciones para formar gobierno en Cataluña, y no es descartable que se celebren nuevas elecciones. 

Y, ponerle aún más complicadas las cosas a Moncloa, España sigue la línea que han marcado estas elecciones europeas, con Vox doblando los escaños y la aparición de José Luis Pérez Fernández, más conocido por Alvise, con un partido indefinible aunque más bien encuadrado en la extrema derecha. 

Los socios, a la baja

Los partidos socios de investidura han tenido un escaño menos que los de la oposición. Las elecciones europeas no son equiparables a las españolas, pero estas han tenido un componente plebiscitario muy claro. Agravado con los casos de corrupción que se han vivido últimamente en el PSOE, y más agravado todavía con el caso que afecta directamente a la mujer del presidente de Gobierno y que a pesar de los esfuerzos de Sánchez y de sus ministros por apoyarla sin fisuras tiene unas connotaciones que no auguran nada bueno, aunque serán los jueces quienes determinen si hay o no delito. 

Si Sánchez no dice lo contrario se acaba un año en el que se han celebrado cuatro elecciones. Eso ha supuesto que Feijóo no ha podido tomar las decisiones que tenía en cartera. Ahora, si quiere, y después del saldo conseguido, ya puede ponerse a la tarea de dedicarse a fondo a poner el partido en mejor posición. Aunque el enemigo es difícil.