El comité de Lear exige negociar ya un plan social

L.M. / Burgos
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Reclaman acordar unas garantías mínimas para los 275 trabajadores de la planta tras posponer una vez más la empresa la llegada de más carga de trabajo

Lear cuenta con tres fábricas en Burgos: dos en Villalonquéjar (Ara y Ardasa) y una en Valdorros (Magnesio). - Foto: Jesús J. Matías

Durante la negociación el pasado octubre del convenio de la fábrica de Ara, propiedad de Lear, la multinacional norteamericana del sector de la automoción se comprometió con la plantilla a presentar en enero un plan industrial para garantizar su viabilidad.

Pasadas las vacaciones de Navidad, la compañía postergó la decisión -alegando la falta de respuesta a las ofertas que había lanzado- hasta marzo. Hace unos días, el fabricante de piezas para el interior del vehículo (principalmente asientos) volvió a posponer su decisión, lo que ha terminado por enfurecer al comité de empresa.

Tras varios encuentros totalmente infructuosos entre dirección y sindicatos, los representantes de los cerca de 275 trabajadores exigen a Lear la negociación «inmediata» de un plan social. Se trata de una herramienta preventiva que actúa como paraguas frente a un posible expediente de regulación de empleo (ERE).

Cabe recordar que en estos momentos la factoría situada en el polígono de Villalonquéjar, que depende casi de manera exclusiva de un único cliente, la planta de furgonetas que Mercedes Benz tiene Vitoria, está aplicando un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE). Todas las semanas son cerca de 40 los empleados que entran dentro de este procedimiento, sumando tanto trabajadores fijos como los que tienen un contrato de fijo discontinuo y los de las subcontratas.

Así las cosas, sin la esperanza de que la llegada de más carga de trabajo que garantice la viabilidad de la planta y de los puestos de empleo, el comité reclama a la dirección sentarse a la mesa y negociar un plan social. El mismo deberá recoger todo tipo de medidas para que, llegado el caso de tener que producirse despidos, los elegidos salgan con unas condiciones al menos iguales a las de otras empresas del grupo.

Desde los sindicatos reconocen que el paso de discutir este tipo de herramienta «no es agradable» al tiempo que precisan que «lo último que deseamos es usarlo». No obstante, a la vista la perspectiva que toma el asunto, quieren tener todas las cartas en la mano llegado el caso de que se complique la viabilidad. En estos momentos, tal y como les confirma la propia Lear, el proyecto actual con Mercedes Benz les permite seguir trabajando al menos hasta junio de 2026. De este modo, la multinacional les emplaza a septiembre de 2025 para arrancar con la negociación de un plan social. Sin embargo, y he aquí la preocupación del comité, la fábrica de Vitoria acumula ya varias jornadas de parada de producción en lo que va de año. Además, se espera que se detenga de nuevo de cara al mes de julio, lo que da una idea de lo altamente volátil del asunto.

Miedo. «Nos prometieron que nos iban a presentar proyectos en enero, luego en marzo y ahora que más adelante. Estamos preocupados», apuntan desde el comité. Es más, reconoce que, en caso de llegar carga de trabajo nueva, Lear les ha comunicado que esta irá principalmente destinada a la fábrica de Ardasa (también en Villalonquéjar) del mismo grupo. A pesar de ser prácticamente la mitad de plantilla -unas 140 personas- parece que estas instalaciones parten con ventaja a la hora de captar nuevos proyectos industriales al contar con más espacio y tener más fechas libres disponibles. Ara solo se podría beneficiar en caso de que a Ardasa no pueda asumir toda esa carga.

Mientras tanto los trabajadores siguen a la espera de que alguna de las ofertas que la multinacional ha lanzado para la producción de asientos se concrete.