El robo de los tapices de Castrojeriz

R.P.B.
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El principal golpe de Erik El Belga en la provincia fue la sustracción de seis tapices flamencos de la iglesia de Santo Domingo

Erik y su banda sustrajeron seis tapices en 1980 de la iglesia de Santo Domingo de Castrojeriz. Fueron recuperados, tres de ellos en el extranjero.

Es la madrugada del 7 de noviembre de 1980. Hace frío en Castrojeriz, donde reina el silencio. Varios hombres vestidos de negro se acercan sigilosos a la iglesia de Santo Domingo; con destreza, sierran los barrotes de una de las ventanas, por las que se cuela uno de ellos que luego, desde el interior, fuerza las cerraduras de la puerta principal  sin hacer apenas ruido para que el resto acceda al interior. No permanecen demasiado tiempo. Al cabo salen, cargados. Introducen la mercancía en la furgoneta en la que han llegado un rato antes y se esfuman, tragados por la noche. Es al día siguiente cuando el párroco hace un descubrimiento que casi le cuesta la salud: los seis tapices flamencos que son la joya principal del templo han desaparecido.
El robo de los tapices de Castrojeriz fue el gran golpe de Erik El Belga en la provincia de Burgos. Tuvo resonancias internacionales, porque desde ese momento la Interpol empezó a pisar los pies del ladrón y de su banda. No fue cualquier robo: se trataba de seis piezas únicas, obra del pintor flamenco Corneille Schutz, discípulo de Rubens, elaborados en talleres de Brujas hacia el año 1654. Se trataba de una serie dedicada a las Artes liberales; aunque la colección íntegra estaba formada por ocho, en Castrojeriz se hallaban los que representaban la Música, la Astronomía, las Matemáticas, la Filosofía, la Gramática y el más valioso de todos, el Compendio o la Apoteosis de las Artes. Aunque era sin duda lo más valioso, no fue lo único que se llevaron del templo castreño; aprovecharon el viaje de lo lindo arramplando con todo lo que les dijo al ojo, esto es, dos casullas del siglo XVI, dos medallones de plata, dos cálices de plata repujados y otros dos sin labrar, varias vinajeras, crismeras y patenas de plata, siete pinturas sobre tabla del sigloXVIII con escenas de la Pasión, dos tallas de San Juan y San Pedro, y una talla de la Inmaculada del siglo XVIII
Erik no tardó en dar salida a aquel patrimonio formidable.Pero no por demasiado tiempo. Solo cuatro meses después fueron localizados tres de ellos en París; dos meses más tarde, uno en Bélgica; hubo que esperar hasta el invierno de 1982 para localizar en Barcelona los dos restantes. No fue en una operación casual: a la vez que se recuperaban esos tapices y varias de decenas de piezas más procedentes de templos de todo el país, era desarticulada la banda dirigida por Erik El Belga; desarticulada, detenida y enviada a prisión.Con los tapices se recuperaron obras suatraídas en las catedrales de Tarragona y Huesca; y en iglesias y colegiatas de Palencia, Cáceres, Navarra y Galicia.