Las parroquias implantan medidas para "cuidar" a los fieles

I.L.H.
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Aunque siguen un protocolo, cada iglesia hace sus propias adaptaciones: desde mamparas para la comunión a fundas en los micros, paneles de un uso en los confesionarios, alfombras desinfectantes, termómetros, señalítica en bancos...

Jesús González, de La Anunciación, tiene precintados los bancos que no se pueden ocupar, preparado el gel e impreso un cartel con las principales recomendaciones. - Foto: Valdivielso

Todas las iglesias de la capital llevan días preparándose para abrir al culto con las medidas de seguridad concedidas para la fase 1 -con un 30% de aforo- y, en muchos casos, añadiendo otras propias.

La parroquia de San Cosme y San Damián es quizá de las más avanzadas en los preparativos. La iglesia del barrio chamarilero dispone ya de alfombras desinfectantes (que han readaptado de otros espacios), carteles en la entrada con las orientaciones a seguir, vinilos en los bancos para indicar a los fieles dónde se pueden sentar, geles hidroalcohólicos con dispensador, indicadores en el suelo, etc.

Pero los párrocos Enrique Ybáñez y Máximo Barbero han ido más allá y han encargado a un carpintero (Montape) la creación de una estructura de cerca de 2 metros de alto que incorpora una mampara en la zona superior con un hueco de 30 centímetros para dar la comunión: «Todo el mundo se está preparando y en nuestro caso hemos añadido algunos extras para que las celebraciones sean más seguras y les podamos trasladar tranquilidad a los fieles», señala Ybáñez.

En San Cosme han encargado una estructura de madera para la comunión. El jueves se la entregaban. En San Cosme han encargado una estructura de madera para la comunión. El jueves se la entregaban. - Foto: Valdivielso

La idea de este mueble surge al considerar que el copón con el que el sacerdote reparte la hostia está «abierto y al aire, y puede caer alguna gota de quien venga a comulgar». El mueble y la estructura que lo separa evita que el cáliz esté expuesto a los feligreses y mantenga únicamente el contacto del párroco, que deberá desinfectarse las manos con gel hidroalcohólico antes de repartir la comunión.

«Creemos que es una inversión que merece la pena. Lo vamos a utilizar como mínimo tres meses dando cuatro misas diarias y cinco los domingos. Si antes del estado de alarma dábamos más de 2.000 comuniones semanales, aunque ahora sean menos la inversión está cubierta», repasa Ybáñez mientras calcula en unos 850 euros los gastos por las medidas adoptadas. «Esto no nos lo pide el protocolo de la diócesis, lo hacemos para que los feligreses sientan que les estamos cuidando».

También la Catedral ha encargado una mampara a medida para la capilla de Santa Tecla. En el templo gótico han colocado esa estructura y les queda por añadir la señalítica en los bancos, las filas y las zonas de espera. En su caso podrían acoger a 120 fieles cumpliendo el 30% del aforo que permite la flexibilización de medidas adoptadas ayer por el Gobierno para los territorios que continúan en la fase 0, pero para mantener la distancia de seguridad «y dar seguridad a los asistentes» han decidido dejarlo en 60 personas. Para conseguirlo, alternarán los bancos entre aquellos para sentarse en los extremos y los que permitan hacerlo en el centro y ofrecerán una misa diaria y dos los domingos.

La parroquia chamarilera, que tomará la temperatura, tiene la señalítica instalada. La parroquia chamarilera, que tomará la temperatura, tiene la señalítica instalada. - Foto: Valdivielso

Termómetros y micros. En la Catedral se ha previsto contar también con capuchas para la microfonía, que se cambiará con cada uso, y contarán con voluntarios para apoyar las labores de pedagogía.

Ambas medidas las comparte San Cosme, que además incluirá termómetros a la entrada para descartar fieles con fiebre, colocarán paneles de papel de un solo uso para los confesionarios y protegerán el libro de las lecturas con  plástico. En su caso el aforo habitual, de 550 personas, se reducirá en la primera fase a 165 como máximo.

En La Anunciación han calculado que podrán entrar 90 personas, aunque les correspondería por aforo bastantes más: «Si queremos mantener la distancia de seguridad con tres fieles por fila y un banco ocupado y otro libre, no podemos meter más. Y eso que tenemos un claustro que nos permite prolongar un poco la iglesia. Pero hemos retirado los bancos de los laterales para que los fieles vayan a comulgar por el centro y vuelvan por uno de los lados. De todas formas para las misas de diario no habrá problema; ya veremos qué pasa los domingos», sostiene el párroco, Jesús González, que no se atreve a pronosticar si la gente se atreverá a ir o no lo harán por miedo.

En la capilla de Santa Tecla de la seo ya ha colocado la mampara para la comunión.En la capilla de Santa Tecla de la seo ya ha colocado la mampara para la comunión. - Foto: Valdivielso

Por si acaso, para que todos vayan enterándose, colgará un cartel en la puerta con las recomendaciones: «Hemos colocado unas cartulinas blancas con flechas para orientar sobre dónde se pueden sentar. También tenemos un felpudo con desinfectante y una esterilla para secar los pies. Gel, por supuesto, y el resto de recomendaciones para que acudan con mascarillas.

En cuanto a las misas, el horario lo han adaptado a las salidas de los mayores, con una por la mañana (a las 11) y otra por la tarde (19), y los domingos lo dejan en cuatro. Han tenido que reducir el número porque entre celebración y celebración hay que proceder a desinfectar los bancos y aquellos elementos que hayan podido ser contaminados.

Bienes muebles. Las recomendaciones sanitarias de desinfección no son válidas para el patrimonio porque esos productos entrañan graves consecuencias y puede dañarlo de manera permanente.

Desde la Dirección General de Patrimonio aconsejan retirar aquellos objetos de valor que puedan estar contaminados a zonas no accesibles durante el tiempo recomendado de cuarentena -14 días (esto es válido para orfebrería, libros y pequeños objetos)-. Para los que por su peso y/o tamaño es imposible mover, se aconseja colocar barreras físicas para impedir que se toquen.

Al margen de lo expuesto, desde la diócesis también sugieren no compartir casullas, prescindir de los coros y folletos de cánticos, diferenciar puertas de entrada y de salida, mantener los accesos abiertos durante la celebración, vaciar las pilas de agua bendita, no pasar la cesta de colecta, eliminar el diálogo de la comunión, etc. Y al feligrés se le exige acudir con mascarilla y guantes.