Cáritas desella sus contenedores de recogida de ropa mañana

A.S.R.
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El almacén de triaje reanudará su actividad este mismo lunes, mientras las tiendas a pie de calle abrirán cuando lo haga el resto del comercio textil

Las prendas que iban a viajar al Sáhara ‘abrigan’ en casa - Foto: DB

Con mucha cautela y sin quebrantar la alerta sanitaria, la actividad va abriéndose paso en distintos ámbitos de la sociedad. Pequeños puntos de luz que para algunos lucen como rayos, sobre todo para quienes lo están pasando peor.

Cáritas, que mantiene distintos frentes abiertos para ayudar a los más desfavorecidos durante esta pandemia, da un nuevo paso en su vuelta a la normalidad. La entidad desellará los contenedores de recogida de ropa que tiene repartidos por la ciudad y la provincia este lunes, según indica el delegado diocesano de la organización católica, Fernando García Cadiñanos, quien, al mismo tiempo, matiza que sí tienen abastecimiento para cubrir necesidades. 

El desprecintado de estos grandes cajones en los que los ciudadanos pueden depositar las prendas que tienen en casa irá acompañado de la puesta en marcha del almacén de triaje, en el que se selecciona, adecenta y etiqueta la ropa que aún sirve y que, una vez puesta a punto, va directa a las personas sin hogar o a las dos tiendas a pie de calle abiertas para la venta al público a precios sociales. 

De momento, ahí se parará la maquinaria puesto que estos establecimientos de segunda mano que Arropa tiene en las calles Salamanca y Luis Alberdi aún no pueden levantar la persiana. Tendrán que esperar, anota García Cadiñanos, al 10 de mayo y lo harán conforme a la normativa y a las medidas de seguridad que se determinen para el resto del comercio. 

Arropa es uno de los servicios de Cáritas y se dedica al desarrollo de actividades de reciclado textil y venta con fines de inserción social. 

Su proceso comienza con la gestión de los contenedores que tienen distribuidos por toda la capital y toda la provincia, desde las Merindades a la Ribera, donde cualquiera puede depositar la donación oportuna. Ese material se recoge y se lleva a la planta de reciclado de Villalonquéjar. Se selecciona el que está en buen estado, que suele rondar el 30%, y el resto se deriva a empresas que lo reciclan para usos industriales. El vestuario servible se acondiciona y etiqueta. Una vez listo, una parte va directa a gente con necesidades y la otra, a las citadas tiendas. Los beneficios de su venta se destinan a la creación de puestos de trabajo para personas en desventaja social.