Los concesionarios cifran en un 95% la caída de facturación

L.M.
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Los establecimientos llevan cerrados al público desde mediados de marzo y apenas atienden urgencias. Reclaman ayudas estatales y de la UniónEuropea

Los concesionarios dan por "perdido" el año 2020. - Foto: Yolanda Lancha

Más de un mes después, los concesionarios siguen con la persiana cerrada. El Gobierno no incluyó en ningún momento estos negocios dentro del listado que obligaba a cerrar ciertos establecimientos con motivo del estado de alarma, pero el parón casi total del consumo provocó que apenas pudieran aguantar unos días. El pasado 18 de marzo, cuatro jornadas después de decretarse el confinamiento, los burgaleses decidieron detenerse hasta que la situación se normalizara en parte.

Hoy, su situación, como la de muchos otros sectores, sigue igual. Desde la Asociación de Concesionarios de Automóviles de Burgos (Aconauto) cifran en cerca del 95% el bajón de la facturación con respecto al año pasado, unas pérdidas insalvables y que hacen que los negocios piensen ya en el 2021. «Así lo creen las grandes marcas de automóviles. Las previsiones de compra son malas y antes debe reactivarse por completo la producción», indica Carlos Arce, presidente de la patronal burgalesa. Al cerrar sus establecimientos, la inmensa mayoría registró un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE), una figura que permite suspender de manera momentánea el contrato de los trabajadores durante el estado de alarma. No obstante, y ante el negro horizonte que vislumbran los profesionales, muchos están pensando muy seriamente tener que prolongarlo más allá del próximo 9 de mayo, cuando -si nada se tuerce- concluirá. «Mayo tiene toda la pinta de que las ventas seguirán parecidas. La gente va a tardar mucho en recuperar la confianza para comprarse un coche», apunta Carlos Arce.

activación muy lenta. Si bien las exposiciones de coches seguirán aún varias semanas sin clientes ni curiosos viendo los últimos modelos a la venta, el área de posventa, que se ha mantenida activa pero en servicios mínimos para atender urgencias, retomará muy poco a poco su actividad. «Aunque se ha acumulado trabajo tampoco la gente ha movido mucho el coche. No tenemos previsión de que el verano vaya a ser muy ajetreado con respecto a los viajes», explica Arce.
Desde su concesionario, como en muchos otros de la capital y provincia, tratarán de volcar parte de su negocio en la desinfección del interior del vehículo en sus puntos de posventa mediante máquinas de ozono. «Ya hay marcas que lo han iniciado y otras que lo están preparando», indica. En unos días comenzarán a operar entre uno y dos operarios para recuperar tiempo perdido, aunque la afluencia de empleados será aún mínima.

Aunque los concesionarios cuentan con servicio online, Carlos Arce admite que han sido muy pocas las llamadas que han recibido interesándose por vehículos. Descartados los modelos más modernos, donde sí han notado un mayor interés de los burgaleses ha sido en coches de segunda mano, con un precio bajo, indicados para trayectos cortos. «Se nos recomienda no tomar el transporte público y desplazarnos en nuestro automóvil privado, y los más viejos pueden ser una opción muy interesante», asegura Arce, que espera que el Gobierno central y la Unión Europea vuelvan su mirada hacia su sector y planifiquen ayudas para tratar de recuperar el consumo.