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La fuerza del símbolo

R. Pérez Barredo / Burgos
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Óscar Martín culmina la escultura que se entregará a los ponentes del Congreso Mundial de Prehistoria y Protohistoria que se celebrará en Burgos del 1 al 7 de septiembre

El artista burgalés dio ayer los últimos retoques a su nueva creación. - Foto: Patricia

Los símbolos, los signos, la pureza de lo tribal, el atavismo que encierran las comunidades espirituales que nos precedieron en el tiempo, son una inspiración en la obra del escultor Óscar Martín, que acaba de terminar las piezas con las que se va a agasajar a los ponentes del Congreso Mundial de Prehistoria y Protohistoria que se celebrará en Burgos dentro de dos semanas. La escultura diseñada por el artista burgalés tiene una conexión cosmogónica con ese pasado que han conservado lugares sagrados, casi mágicos, comoAtapuerca. Dice Óscar Martín que su obra evoca a un ser primitivo, que guarda una «simetría caótica», esto es, que no es perfecta: hay un lado, el derecho, que es más grande, y ahí radica el mensaje que el artista quiere proyectar: «El lado derecho simboliza el futuro, mientras que el izquierdo simboliza el pasado. El hecho de que ese lado sea más grande encierra el mensaje de que el futuro va a ser mejor que el pasado».

Hay una evolución en la figura. «El futuro promete más expansión, más conocimiento, más posibilidades sin olvidar el pasado, que no está ayudando a conocernos mejor para ser mejores». Tiene la pieza también una tercera pata, que evoca a la cola de los anfibios desde los que evolucionó el ser humano. La cabeza alargada de la escultura también tiene un sentido. «Me parecía interesante crear esa cabeza tribal. Las representaciones indígenas suelen emplear este diseño.Es un elemento en el que no buscan reflejar la cara ni la expresión.El primitivismo me atrae mucho, y mi arte está muy conectado a ello porque lo considero fundamental.Es como el románico, que tiene una fuerza y una energía... No se busca la perfección sino el mensaje, el símbolo, donde está la pureza. No quieren transmitir la realidad, sino otra cosa». El alma. La esencia. «Lo que me importa en mi trabajo es transmitir esa fuerza a través de los símbolos, esa energía».

Atapuerquense

La filosofía artística de Óscar Martín está directamente relacionada con cuando Atapuerca representa tanto en el pasado como en el presente y el futuro. La pieza ha sido bautizada con el nombre de Atapuerquense 2MXIV. «Muchas vanguardias tienden a rechazar el pasado. Y en el pasado estamos nosotros. Somos la evolución de ese pasado. Y somos lo que somos gracias a todo lo que ha sucedido antes que nosotros», señala Martín. «Y algún día seremos pasado para otras generaciones.Es importante el pasado», subraya el artista.

Señala Martín paralelismos entre su trabajo y los que pueden verse en la Cueva del Sílex, donde hay signos y símbolos, ideogramas «que representan cuanto querían contar. Y tienen una fuerza enorme. Lo primigenio es el símbolo y esta pieza entronca directamente con todo eso». A la importancia que Óscar Martín le da a los símbolos añade otra: la de quien los mira y cómo los mira. «La carga de energía es diferente y puede generar sentimientos distintos».

Destaca el artista burgalés la trascendencia de los trabajos que desde hace décadas se llevan a cabo en los yacimientos de Atapuerca. «Trabajan sobre el pasado pero también sobre el presente y lo hacen para explicarnos mejor.El pasado siempre está en el presente y el presente estará en el futuro». Y Atapuerquense 2XXIV, subraya, contiene ese pasado y ese futuro.Incluso en la pose que le ha dado a la figura: está contemplativa, como si, con todo el bagaje del pasado a sus espaldas, estuviera atisbando ya en el horizonte el comienzo de un nuevo amanecer.