Las guarderías piden ayudas si reabren con aforos limitados

B.D.
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Los 19 centros de Burgos, que acogen a 1.500 niños y emplean a 130 personas, dicen sentirse «desamparados» y piden «soluciones reales» para su apertura dentro de la desescalada

La reapertura de las escuelas infantiles está prevista para el 25 de mayo, si bien dependerá de la evolución de la pandemia. - Foto: Víctor Ballesteros

El cierre inesperado por la pandemia del coronavirus ha asestado un duro golpe a las escuelas infantiles privadas, ya que dependen básicamente de las cuotas de las familias. Sin esos ingresos y sin ayudas públicas, su situación es límite, tal y como reconoce Nuria Alonso, propietaria de la guardería ‘Nube’ y portavoz del sector.

Los 19 centros privados que hay en la capital dicen sentirse «desamparados» y reclaman «soluciones reales» para su reapertura durante la fase de desescalada. «Las escuelas infantiles privadas, en esta crisis, nos encontramos en ‘tierra de nadie’, excluidas de todas las ayudas como pequeño comercio y de Educación por no tener carácter público», denuncian.

Tras decretarse el estado de alarma, esta veintena de centros, que acogen a unos 1.500 niños y dan trabajo a 130 personas, se vieron obligados a echar el cierre, convirtiéndose en «los grandes olvidados». En ese sentido, Nuria Alonso declara que como no dependen ni del Ayuntamiento, ni de la Junta ni del Ministerio ninguna administración -apuntan- les quiere resolver sus problemas.

La situación no parece que vaya a mejorar a corto plazo ya que las limitaciones que conllevará la reapertura de las guarderías, como la de restringir o limitar el aforo de menores en las aulas, hacen «inviable» su negocio desde el punto de vista económico. «Si tenemos que dejar nuestra capacidad al 30% no podremos abrir las puertas y si lo hacemos será para seguir endeudándonos para cubrir los gastos», explica la propietaria del centro ‘Nube’, quien recuerda que si tienen que sacar a todas sus trabajadoras del ERTE, una vez se reanude la actividad, con un tercio de ingresos será imposible subsistir.

En los próximos días, el sector pedirá una reunión con el alcalde de la ciudad, Daniel de la Rosa, para plantearle la difícil situación en que se encuentran y pedir ayudas.  En este punto, Nuria Alonso asegura que pese al anuncio que realizan los responsables políticos de distintas líneas de apoyo a los pequeños empresarios, en muchos casos ni si quiera pueden acceder a ellas. Y pone el ejemplo de los fondos ICO, a los que solo se pueden acoger pymes con más de cinco trabajadores, y de las ayudas al alquiler, a las que no llegan todos.

Por esa razón, el sector lamenta el abandono de estos centros privados y se sienten mal considerados. «Es indiscutible la labor social de nuestras escuelas que, además de cubrir y de ocuparnos de una etapa importante y decisiva en el desarrollo integral de los peques, realizamos una función imprescindible en la conciliación laboral y familiar», afirma Alonso. También asegura que algunos los comparan con los gimnasios o las academias para justificar no pagar la cuota. «Nosotros somos un centro educativo. Y muchas son las familias que dependen de nuestras escuelas infantiles, tanto económica como socialmente», reivindica la portavoz.

El plazo previsto para la reapertura de estas escuelas infantiles es del 25 de mayo, si bien dependerá de la evolución de la pandemia. Los centros son conscientes de que tendrán que adoptar medidas de seguridad y algunas limitaciones pero insisten en que arrancar con un 30% de aforo no es viable.

«En las próximas semanas, en las que los trabajadores se van a ir incorporando a sus puestos de trabajo gradualmente, van a necesitar de nuestros servicios», señalan, tras  precisar que levantarán su voz para plantear un posible plan de apertura que cumpla con todas las medidas sanitarias y de seguridad a fin de que todos -niños, trabajadores y padres- estén seguros en sus centros. 

Para no perder el contacto con los pequeños durante estos días de confinamiento, las guarderías han elaborado vídeos para animar a las familias y hacerles sentir que no estaban solos.