La pista de la plaza Mayor de Aranda no deja helado a nadie

Adrián del Campo
-

La zona de patinaje habilitada por el Ayuntamiento para la Navidad salva las críticas gracias a las buenas opiniones de los usuarios

Varios niños y niñas patinan, bajo la supervisión de los monitores, en la zona habilitada por el Ayuntamiento en la plaza Mayor de Aranda. - Foto: A. del Campo

Ha recibido muchas críticas, las que se pueden esperar cuando se monta una pista de patinaje, que por las fechas todo el mundo espera de hielo, pero que en la práctica carece de lo esencial: del hielo, e incluso se la ha llegado a comparar con un redil de ovejas o un cercado para el ganado, pero cuando se pisa el suelo y se pregunta a los usuarios, el espacio habilitado por el Ayuntamiento de Aranda salva la mayoría de ataques, los vertidos desde la oposición política en el pleno municipal o los escuchados en diferentes puntos de la villa.

Es cierto que la primera impresión de la pista de hielo sin hielo deja bastante que desear. En la práctica se trata de un rectángulo de suelo, los niños ruedan directamente sobre el adoquinado de la plaza Mayor de Aranda, cercado con varias vallas y decorado con adornos navideños. En su interior, unos cuantos metros reservados para el patinaje. "¡Pero si no hay hielo!", "la primera vez que lo vimos pensábamos que no estaba terminado" o "¡qué cutre!" son algunas de las frases que pronuncia la gente al llegar a la zona deportiva, que ya el año pasado generó un gran revuelo en la capital de la Ribera por su ausencia y que este sigue generando debate. En resumen, la pista de  patinaje, sea sobre hielo o adoquines, se ha convertido en una tradición más.

Volviendo al terreno y a sus usuarios. La impresión inicial cambia cuando los pequeños se calzan los patines y empiezan a rodar. "Está bien, porque los niños se divierten, que es de lo que se trata", declara una vecina de Aranda. "Cada día viene más gente, así que está gustando", afirma otra madre mientras sus hijos disfrutan de la pista. "A mí me ha gustado", añade uno de los niños que acaba de salir del recinto mientras su hermana pequeña exclama: "¡Me han enseñado a patinar aquí!".

El secreto de las buenas valoraciones se esconde en sus monitores, que acumulan elogios de padres, madres y niños. "Los chicos de los equipos de hockey sobre patines de aquí, de Aranda, son muy agradables, muy pacientes y motivan mucho a los niños", destaca una madre mientras enumera otras virtudes como que el acceso sea gratuito, que les presten los patines o que los niños reciban formación. En resumen, la pista se parece superar las críticas iniciales a pesar de no dejar frío a nadie, ya sea por la falta de hielo o por el debate que suscita cada Navidad.