El polígono industrial de Aranda se queda obsoleto

I.L.M.
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El polígono industrial de Aranda se queda obsoleto

Las necesidades de transporte de piezas de gran tamaño obliga a quitar aceras y hacer transitable una rotonda.

Los avances en la tecnología industrial se desarrollan a tal velocidad que dejan obsoletas las infraestructuras proyectadas para tener vigencia varias décadas. Es el caso del diseño urbanístico del polígono industrial Prado Marina, que soporta en la capital ribereña la presencia de alguna de las empresas más punteras de la región, como es el caso de Tecnoaranda, que acaba de participar en un proyecto pionero a nivel mundial como el tren hipersónico, para cuyas pruebas han construido la estructura por la que discurrirá este prototipo. 
Más allá de estos grandes componentes, en la factoría arandina se está trabajando para dotar de las piezas necesarias para poner en marcha parque eólicos. La construcción de secciones de torres eólicas de más de 30 metros de alto ha sacado a la luz la falta de espacio para su salida de la fábrica. «Cuando se diseñan los polígonos industriales no se piensa en las necesidades de evacuación, y más teniendo en cuenta que últimamente está creciendo mucho el tema del dimensionado de piezas, en dos años se amplían y hay que actuar sobre muchos puntos», explica Miguel Ángel Moral, ingeniero de la empresa Intertransportes Saavedra, que serán los encargados de la logística de transporte de estos componentes y que va a necesitar que se amplíen varios viales de este polígono industrial.
Las actuaciones van a afectar al giro en la calle Garillo para conectar con la calle Vendimia y a la rotonda entre esta y la calle Albillo. «Hay que hacer una adecuación para hacerlo viable, hay que quitar un acerado y hacer la glorieta transitable», puntualiza Moral, lo que no significa ampliar las calles peor sí facilitar los giros de un convoy que suma 25 metros de largo a los 31 que tienen estos componentes en concreto. viable, un acerado y una glorieta. Además, una vez que se llegue al entronque con la N-1, el transporte se encontraría con un resalto de hormigón que «se puede pasar por encima pero está barajando la opción de quitarlo, aunque el camión puede pasar por encima, pero facilitas la maniobra que el paso sea libre, más que nada porque son piezas que van muy pegadas al suelo y cualquier resalte puede interferir con ellas», como explica el ingeniero.
En el Ayuntamiento de Aranda ya tienen conocimiento de estas necesidades específicas de transporte de grandes dimensiones, aunque están a la espera de que les remitan la documentación completa para realizar los trámites necesarios, aunque las obras no van a correr por cuenta de la Administración local. Mientras tanto, la alcaldesa, Raquel González, aprovechó su reunión con el subdelegado del Gobierno, Pedro de la Fuente, para trasladarle esta situación ante la posibilidad de que alguna vía nacional precise alguna actuación. 
Estas obras de adecuación de los viales de esta zona industrial tendrá que estar lista para abril, que es cuando está previsto que los componentes salgan de la línea de fabricación y se transporten a su destino. En concreto, hacia la provincia de Valladolid, para un nuevo parque eólico. Sobre el mapa de carreteras, las alternativas de transporte son dos: o realizar todo el traslado por autovía, yendo hasta Burgos por la A-1 para luego encaminarse hasta Valladolid pasando por Palencia, por la A-62, lo que supondría un trayecto de más de 200 kilómetros; o llevar la mercancía directamente hacia Valladolid, utilizando la N-122, con una distancia de poco menos de 100 kilómetros hasta la capital vallisoletana pero por una carretera convencional que, a duras penas, soportará que se sume a su tráfico habitual un convoy de 55 metros de largo.