La salida de menores augura el verano de la conciliación

G. ARCE
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Crece la preocupación entre las familias burgalesas ante el cierre de los colegios en lo que queda de curso escolar y la segura ausencia de actividades alternativas durante las vacaciones veraniegas

La salida de menores augura el verano de la conciliación - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

Alrededor de 46.300 niños y adolescentes burgaleses de hasta 14 años tienen vía libre desde hoy para salir a la calle -hasta una hora como máximo, con juguetes, patinetes y bicicletas- acompañados de un padre o una persona adulta. Para ellos y para sus familias será un auténtico alivio, pues llevan 46 días confinados en sus casas, aunque la medida del Gobierno abre también un horizonte de, al menos, cuatro meses con los colegios cerrados, sin actividades alternativas de verano (campamentos, colonias, comedores escolares, viajes para aprender idiomas...) para los más pequeños y con el recurso de los abuelos más limitado que nunca para preservar su salud.
Ante este panorama crece la preocupación entre las miles de familias trabajadoras con menores en casa, y no solo por el drástico empeoramiento del mercado laboral, que también, sino por la ausencia de una regulación clara que proteja con firmeza la conciliación en estos momentos excepcionales de crisis sanitaria, especialmente entre las plantillas de las pequeñas empresas, las más castigadas y vulnerables en el estado de alarma.
La ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ya ha avanzado esta semana que el programa Mecuida, puesto en marcha por el Gobierno para poder conciliar el trabajo con el cuidado de los hijos por el cierre de los colegios, se mantendrá más allá del estado de alarma (hasta dos meses más) y su contenido será reformulado para consolidarlo en el ordenamiento jurídico, especialmente en lo que respecta a la protección de los trabajadores que tengan personas a su cuidado a raíz de la pandemia.
De entrada, la conciliación laboral y familiar, explica Antonio Granado, director de la Escuela de Relaciones Laborales, es un derecho reconocido en el artículo 34.8 del Estatuto de los Trabajadores. Su límite de aplicación se fija para aquellos trabajadores con los hijos menores de 12 años, aunque su regulación última depende de lo que acuerden empresa y trabajadores en la negociación colectiva.
En todos los casos es obligada «la adaptación de duración y distribución de la jornada de trabajo (…) para hacer efectivo este derecho» y, todo ello, garantizando el regreso a la jornada o modalidad contractual concluido el periodo de conciliación.
Granado subraya que ya el artículo del Estatuto contempla la alternativa del trabajo a distancia y habla de adaptaciones «proporcionales y razonables» a las necesidades del trabajador y de la empresa, términos más ambiguos si cabe ante un tiempo tan excepcional como el que se está viviendo.
«Es lógico y necesario que el Gobierno regule de nuevo esta materia porque las circunstancias de cada empresa, de una gran industria o de un pequeño comercio, por ejemplo, son muy diferentes».
Mecuida. El referente ahora es el plan Mecuida, que viene recogido en el Real Decreto de medidas urgentes contra el COVID-19. Contempla, entre otras medidas, la adaptación o reducción de la jornada laboral para los trabajadores que tengan alguna persona a su cuidado personal y directo por razones de edad, enfermedad o discapacidad; para los afectados por el cierre de los centros educativos y de cualquier otra naturaleza.
El derecho a la conciliación debe ser «justificado, razonable y proporcionado en relación con la situación de la empresa, particularmente en caso de que sean varias las personas que accedan al mismo en la misma empresa». La adaptaciones -detalla- pueden consistir en los cambios de turno, de horario, horario flexible, jornada partida o continuada, cambio de centro de trabajo, de funciones...
A este respecto, el plan incluye la prestación del trabajo a distancia, una modalidad que, en palabras de la ministra Díaz, ha llegado para «quedarse» y conviene potenciar y revisar para adaptarla, por ejemplo, a los nuevos sistemas de registro horario de las empresas.

 

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