Las reglas cambian

J.M.F (SPC)
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El papel de las redes sociales en el signo del voto es cada vez más importante. Ya lo pudo comprobar Barack Obama en 2008 cuando se coronó presidente de EEUU gracias, en parte, a Twitter y Facebook

Cada vez está más claro que las elecciones se pueden ganar o perder en internet, sobre todo teniendo en cuenta que su crecimiento es imparable y es muy raro que alguien no tenga una cuenta abierta, ya sea en Facebook, Instagram, Twitter...
El uso de la tecnología en campaña electoral empezó con el expresidente de EEUU Barack Obama, que llevó a cabo toda una revolución hace casi una década. Facebook fue uno de sus principales aliados para doblegar a todos sus rivales, así como el pajarito, que cumple el mandamiento de la brevedad.
Desde entonces no ha habido candidato que no haya aprovechado este sistema. Donald Trump, Jair Bolsonaro, Emmanuel Macrón, han sido algunos de los últimos y más sonados casos. Es fundamental tener un buen equipo de colaboradores en redes sociales. 
No obstante, como dice el estratega de Vox y candidato de esta formación por Toledo, Manuel Mariscal, «tú puedes tener los mejores medios, las mejores plataformas para difundir tu mensaje, pero la clave está en que poseas o no la fórmula de la Coca-Cola. Si el contenido es inmejorable, lo otro es secundario». Es más que discutible esa afirmación porque no se puede decir que el programa del bloque de Abascal sea muy conocido, sobre todo ante la escasa aparición en medios de sus representantes. Ellos prefieren atacar a los periodistas -hace unos días pidieron borrar La Sexta- e insistir una y otra vez en que su canal de comunicación es el único válido.   
Hay que insistir en que debe saberse combinar de forma inteligente las herramientas que otorgan las plataformas digitales con una estrategia centrada en lograr involucrar a los cibernautas de manera masiva, no solo a la hora de votar sino durante el desarrollo de la campaña. En otras palabras, hacer que se sientan importantes.