El ¿raro? deseo de un perro verde

A.S.R.
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Una marioneta achuchable, escenografía 'pop up' y pegadizas canciones marcan 'De mayor quiero ser persona', el montaje infantil que el grupo burgalés Adalí Teatro estrena mañana domingo

Tati Sastre, manipuladora del gran títere que es Guau, y Ori Esteban, que interpreta al personaje llamado Persona, durante un ensayo del espectáculo. - Foto: Patricia

Guau es un gran perro verde, con una lengua de calcetín, una mirada que desarma al más pintado y que un día al levantarla se topó con Persona, un personaje que representa la inocencia, la transparencia y la curiosidad. Ambos desconocen las reglas de juego de una sociedad acelerada, llena de ruido y saturada de prejuicios y se embarcan en una aventura que los conducirá a hablar de tú a dragones, a subir a torres de castillos sin princesas, a ser ayudantes de bruja o a reírse de los poderes de los superhéroes para terminar aprendiendo que las convenciones sociales están para burlarlas y lo que importa es escuchar al otro, acompañarlo y respetarlo.

Los dos protagonizan De mayor quiero ser persona, el montaje infantil que la compañía burgalesa Adalí Teatro estrena mañana domingo en el Principal (17.30 y 19.30 horas, 6 euros, para niños a partir de 6 años).

La presencia de una achuchable marioneta del tamaño de un mastín con un mecanismo de manipulación que ni ideado por un ingeniero de la NASA, la utilización de escenografía pop up y la incursión de pegadizas canciones, coreografía incluida, son las tres patas que levantan un espectáculo que es una invitación al juego y a dejar volar la imaginación, pero que también pretende lanzar un mensaje claro al patio de butacas: cada uno debe ser dueño e inventarse su propia vida sin mirar a los lados.

«Ya dijo Richard Ford que no es necesario ser inteligente, sino tener imaginación para vivir como uno quiera. Hoy día ponemos apelativos a todo, somos trans, gays, catalanes, de izquierdas, de derechas... Estos adjetivos, habitualmente, sirven para excluir y no incluir cuando lo fundamental es ser persona», observa Angélica Lafuente, autora de este cuento escrito para la ocasión tras el encargo de Tati Sastre y Ori Esteban, que se ocupan de la adaptación teatral del texto y de llevarlo a las tablas.

Y aunque a bote pronto estos vocablos puedan abrir la boca de aburrimiento a los más pequeños, nada más lejos de la realidad. He ahí la magia del teatro. «En escena jugamos todo esto que en la teoría suena sesudo. La imaginación es fundamental. Todo se transforma en un juego», aclara Ori Esteban, que interpreta a Persona, y asiente Tati Sastre, que, literalmente, se mete en la piel de Guau. Ella mueve su cola, su lengua y sus patas consiguiendo que el público llegue a pensar que está ante un hermoso can de verdad. El esfuerzo que requiere accionar este títere es tal que ha contado con un entrenador para poder moverlo sin que sus músculos y sus huesos se resientan más de lo necesario.

Sarna con gusto... Y a Sastre y Esteban la escena les apasiona. Tanto que acaban de crear su propia compañía, Adalí Teatro, con sede en La Parrala, que se suma al hervidero de la escena local. Apuestan por un teatro que reivindique valores como igualdad, respeto, tolerancia o feminismo. Estas claves están presentes en su ópera prima, Entre nos, estrenada el pasado mes de abril y dirigida a adultos, y también en su primera propuesta familiar, De mayor quiero ser persona. Dos pasos en un camino que no ha hecho más que comenzar.