El contador de la natalidad se estrena el día de Reyes

I.M.L.
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Melchor, Gaspar y Baltasar acudieron al hospital arandino y conocieron una gran noticia: minutos antes de su llegada había nacido el primer ribereño de 2020, aunque no pudieron verle

Asier, el feliz papá, observa lo plácido que duerme Ibai en los brazos de su madre, Elia, poco más de tres horas después de haber nacido. - Foto: DB

La costumbre en la capital ribereña marca que, antes de regresar a Oriente, Melchor, Gaspar y Baltasar pasen la mañana del 6 de enero recorriendo distintos centros residenciales, parroquias y asociaciones, empezando por el centro hospitalario comarcal que lleva su nombre: el Hospital de los Santos Reyes. Allí les recibe el equipo de la planta de Ginecología, donde auxiliares, enfermeras y médicos no pierden la ocasión de presentarles a los pequeños que han pasado las fiestas navideñas ingresados, por distintos motivos.

Este año, al llegar, el comentario era que aún no había nacido el primer niño de 2020, pero pronto sacaron del error a la comitiva. "Cuando hemos llegado nos han dicho que acababa de nacer por cesárea un niño, minutos antes, y Elías ha preguntado el nombre de la mamá, y ha resultado que era su hija", relataba Cristina Valderas, concejala de Acción Social del Ayuntamiento de Aranda, que acompañaba junto a otros ediles y la alcaldesa a la comitiva real. Ese Elías al que se refiere es el coordinador de los Servicios Sociales de Aranda, que así se enteraba de que ya era abuelo.

Los Magos de Oriente no pudieron visitar a ese primer ribereño, Ibai, ya que el parto había sido por cesárea y madre e hijo todavía no habían abandonado la unidad de recuperación tras la intervención. Eso sí, el feliz abuelo, con una gran sonrisa en la cara, si pudo conocer al pequeño. "Me lo han puesto incluso en los brazos", comentaba a la salida del hospital para seguir con el periplo de los Reyes Magos por residencias y locales diversos, que antes habían conocido a otros bebés, como el del concejal Andrés Gonzalo, el pequeño Álex, que está cogiendo fuerzas para poder irse a casa con Rosana, su mamá.

Ese pequeño gomellano, de Gumiel de Mercado para ser más exactos y como apostillaba su abuelo materno, es el regalo del día de Reyes para sus padres, Elia y Asier, y el resto de su familia. Todos lucían una gran sonrisa al comprobar que todo había salido bien, aunque el bebé no estaba correctamente colocado para nacer, por lo que los médicos optaron por la cesárea. "Venía de pies, como yo", explicaba el abuelo Elías, mientras se encontraba en el hall del hospital con su homólogo paterno, fundiéndose en un abrazo. Las abuelas estaban con los jóvenes recién estrenada su paternidad, disfrutando de las primeras horas del pequeño Ibai, que dormía plácidamente en los brazos de Elia, que se recuperaba de la anestesia y la operación. "Todavía no le he dado el pecho, hasta que no expulse la anestesia nada", apuntaba la mamá, que presumía de los 2 kilos 900 gramos que había pesado su bebé.

Mientras tanto, los Reyes Magos continuaron su recorrido, repartiendo algún regalo de última hora, caramelos, sonrisas y saludos. Entre otras paradas, se detuvieron en las residencias de ancianos de la capital ribereña, donde les recibieron caras de alegría que, a pesar de sumar muchos días de Reyes, mantenían fresca esta magia en su recuerdo. Donde también les abrieron las puertas fue en la sede de la Asociación de Vecinos de La Estación, donde montaron en su honor un belén viviente. Los niños participantes, como recompensa, recibían un regalo a sumar a los que habían abierto ya en sus casas, esta vez entregado en persona por Melchor, Gaspar y Baltasar, todo un honor para estos chavales.