Un arma de doble filo

R.P.B.
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Con las nuevas tecnologías, cada vez se ven menos reclamos gastronómicos a pie de calle. - Foto: Patricia

Algunos de los principales restauradores de la ciudad reflexionan sobre la herramienta que ofrece consultas, filtros y establece ránkings de establecimientos gastronómicos

Seguro que lo ha hecho ya infinidad veces: filtrar en Google ‘dónde comer’ y el nombre de la ciudad a la que va a ir o en la que se encuentra. El primer resultado que obtendrá alude al portal TripAdvisor, que le ofrece todo tipo de consultas y filtros acerca de la hostelería del lugar, siendo los usuarios de los establecimientos la guía principal, toda vez que a través de sus comentarios se establecen los ránkings. Se trata de una herramienta de cierta utilidad para viajeros y turistas. Pero no tanto para quienes están al otro lado. Para los restaurantes. Hace unos pocos días, dos negocios hosteleros valencianos han reclamado más de 660.000 euros en concepto de daños morales al citado portal por incluir en él sus establecimientos sin permiso y permitir opiniones a su juicio calumniosas y vertidas sin ningún control.


Responsables de los principales restaurantes de Burgos ofrecen su visión sobre esta herramienta, que consideran, de forma unánime, un arma de doble filo. Ricardo Temiño, del restaurante La Fábrica, admite que como usuario es una herramienta útil cuando se viaja; no así para el restaurador. "Me parece una aplicación bien proyectada pero mal gestionada: debería ser opcional aparecer en ella y no es normal que una persona desde el anonimato, y sin haber asistido  a tu restaurante, pueda hacer un comentario bueno o malo. Muy a menudo nos vemos amenazados por los clientes que tiran por tierra el trabajo de propietarios y empleados con comentarios fuera de lugar que en muchos casos no son ciertos. En nuestro caso intentamos darle la importancia justa, evidentemente los malos comentarios no nos gustan, pero creemos en el trabajo diario y no nos venimos abajo, así como tampoco nos creemos los mejores cuando nos los ponen buenos", explica. Considera Temiño que han sido los propios restauradores quienes le han dado  demasiada importancia a esta aplicación, "y nos hemos añadido una presión extra a nuestro oficio. Parece que trabajamos siempre bajo un foco". Desde su punto de vista, una buena solución, que incrementaría la calidad de sistema, pasaría por registros más exhaustivos y sin anonimatos y que para poder comentar se muestre un ticket.


Miguel Cobo, de Cobo Vintage, coincide en afirmar que como viajero resulta útil, pero como restaurador, peligroso. "Es injusto que puedan criticarte sin dar la cara", sentencia. En esa misma línea se manifiesta Luis Carcedo, de Casa Ojeda. "Puede escribir cualquiera, con o sin conocimiento de causa, con buena o con mala intención, y es algo que no podemos controlar. Y eso lo hace injusto. No queda otra que soportar esa mala crítica. No tenemos ni armas, ni técnicas, ni conocimiento para combatirlo". Isabel Álvarez, de Maricastaña, es muy clara: "Es una herramienta peligrosa. Un arma de doble filo. Por una parte, si no estás, no existes. Por otra, si estás, pueden hacerte daño. Porque las críticas malas, auqnue sean injustas, penalizan mucho. Y te pueden arruinar. Hay gente que incluso te amenaza con que va a hacerte comentarios negativos", apostilla.


Cucho Íñiguez, de El Fogón de Jesusón, lo tiene claro: "Puede ser un herramiente útil, pero también peligrosa. Un arma de doble filo. Nosotros hemos estado muchos años entre el primer y el segundo puesto, y eso está bien. Así nos ha conocido gente de fuera. Pero creo que debería ser de otra manera. Tener más filtros. Te pueden hacer malos comentarios sin haber estado nunca en tu restaurante. Y el anonimato es intolerable. Y que no te dejen elegir estar o no, también. Habría que incluir, por ejemplo, un código en la factura para poder hacer la crítica".


"Es una herramienta peligrosa", asegura Antonio Arrabal, de La Jamada. "No puede ser que se permitan comentarios de gente que ni ha estado en tu restaurante. No estamos de acuerdo con esa herramienta, no te dan ni elección a decidir si quieres estar o no. No creo que sea fiable. Ves listas de otras ciudades y te entra la risa". Hay quienes, como Adrià Graupera, no se preocupan un ápice por el tema: "No nos preocupa, no hacemos mucho caso".