Tras las huellas medio siglo después

R.P.B.
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Imagen de las huellas. - Foto: Miguel Ángel Martín (Edelweiss)

Edelweiss recuerda los 50 años del hallazgo de las Galerías y Sala de las Huellas, en Ojo Guareña, en cuyo suelo arcilloso se conservaron centenares de improntas de pies

Cuenta Miguel Ángel Martín que enseguida se dieron cuenta de la importancia del hallazgo; que los cinco miembros de Edelweiss, luego de haber entrado por primera vez en aquella cavidad que acabarían bautizando con el nombre de Galerías y Sala de las Huellas, interrumpieron todo avance, suspendieron las exploraciones y dieron parte a las autoridades. No era para menos. El descubrimiento realizado por el grupo espeleológico burgalés era trascendente. Tanto, que sólo un año después esa maravilla de la naturaleza llamada Ojo Guareña obtendría la declaración de Monumento Histórico Artístico, hecho que facilitaría al cabo su protección. El número 23 de la revista Cubía que edita Edelweiss recoge el 50 aniversario del descubrimiento de las Galerías de las Huellas, encuyo suelo arcilloso se conservaban centenares de improntas de pies descalzos dejadas por un reducido grupo de personas que realizó un recorrido de ida y vuelta por este sector de la cavidad, exactamente 400 metros, algo único en España y excepcional en Europa. Un descubrimiento realmente espectacular, de lo más sugerente y misterioso. Estas galerías situadas en los niveles altos del complejo, a las que actualmente se accede desde Cueva Palomera, contaron con un acceso desde la Cueva de San Bernabé, o en sus inmediaciones.

En un detallado y extenso artículo, Miguel Ángel Martín evoca aquellos días históricos y da cuenta de las investigaciones posteriores. "Tras su hallazgo inicial, por indicación del profesor Almagro, José Luis Uribarri envió un molde de escayola de dos huellas a André Leroi-Gourhan, director del Museo del Hombre de París, así como una muestra del sedimento para que sus especialistas, bajo la dirección de León Pales y Michel Alain García, estudiaran su posible consolidación así como la realización de nuevos moldes sin deteriorarlas".

Aparte de las pisadas humanas, Miguel Ángel Martín da cuenta del resto de hallazgos analizados en este medio siglo de investigaciones: abundantes improntas de pequeños carnívoros, tipo mustélido, especialmente en la galería oriental, así como algunos zarpazos de oso en las paredes que deben ser más antiguos, pues no se conservan sus improntas en la arcilla. "En la sala y en ambas galerías son frecuentes los hallazgos de tizones que evidentemente corresponderían a las antorchas que utilizaron para iluminarse. También son abundantes en el nivel inferior existente bajo los bloques y simas, que inicialmente fueron interpretados como caídos o arrojados desde el nivel donde se localizan las improntas. Una observación más detallada nos mostró la abundante presencia de tizonazos en paredes y bloques, incluso en puntos alejados, que podrían indicar que el acceso en la Prehistoria también se produjo desde este nivel, de forma similar a como lo hacemos actualmente".

Explica Martín que en 2009 se realizó una somera puesta al día del yacimiento, "que evidenciaba la necesidad de profundizar en los estudios del lugar. Finalmente, en 2012 se utilizó un escáner láser 3D para conocer con precisión la morfología y distribución de los centenares de improntas humanas de pies descalzos que se distribuyen en torno a ambas galerías. No obstante, la labor de digitalización posterior, individualizando cada impronta, como paso previo para definir el número de individuos y los diferentes rastros dejados por ellos, tanto de ida, como de vuelta, se he revelado muy costosa y no se ha conseguido ninguna ayuda económica que facilitara la dedicación específica de alguna persona a estos menesteres, por lo que el avance en los resultados ha sido mucho más lento de lo que esperábamos".

El proyecto actual. Desde 2016, Edelweiss ha procedido a prospectar minuciosamente todo el entorno de galerías del cuarto nivel próximas a las Huellas, así como revisado nuevamente la propia Sala y Galerías de las Huellas del tercer nivel. "Han sido inventariadas las marcas de tizonazos en lasparedes y los fragmentos de carbones en el suelo, en ambos casos derivados de su iluminación con antorchas. No obstante, algunos de los tizonazos tienen una evidente intencionalidad y no son fruto del roce accidental ni del reavivado de la antorcha en una arista", escribe Martín en Cubía.

En los últimos años se han realizado diecisiete dataciones realizadas mediante técnicas de medición de radiocarbono por AMS, de restos de antorchas y tizonazos recogidos de ambas Galerías de las Huellas, así como de la Sala de las Huellas, Laberinto Otilio y Sala Negra. "Sus resultados están poniendo de manifiesto un recorrido reiterado por este sector de la gruta por parte de las gentes de la Prehistoria, pues hemos obtenido fechas del Mesolítico, Neolítico antiguo y pleno, Calcolítico y Edad del Bronce antigua, que complementan y dan continuidad al espectro cronológico del Paleolítico Superior que proporcionó la primera datación. Hecho que, por otra parte, también empieza a ser frecuente en otros sectores de Ojo Guareña que estamos estudiando, siendo indicativo de que el tránsito por el interior de esta gran cavidad era mucho más habitual de lo que imaginábamos hasta hace poco".