«Los violentos son ateos»

A.G. / Burgos
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El misionero salesiano Guillermo Treviño explica su experiencia en Senegal, Benin y Costa de Marfil en el acto de apertura de la Campaña contra el Hambre de Manos Unidas

Cristina Romano, de Manos Unidas, con Guillermo Treviño. - Foto: Jesús J. Matías

 
Lo que él ha podido comprobar en el comportamiento de la gente corriente de los barrios africanos en los que ha vivido es que cristianos y musulmanes conviven en África sin mayor problema: «He visto cómo mujeres musulmanas preparaban la comida de fiesta para las familias que celebraban una comunión o un bautismo y a cristianos echando una mano en la fiesta del cordero. El problema no es de las personas normales sino de los violentos que tienen intereses muy alejados de la religión. Para mí, tanto Boko Haram como Al Qaeda son ateos».
Así de contundente se mostraba el misionero Guillermo Treviño, con experiencia en Senegal, Benin y Costa de Marfil, momentos antes de dar la charla inaugural de la Campaña contra el Hambre de Manos Unidas, que tuvo lugar ayer en el Teatro Principal. Él tiene intención de volver a Costa de Marfil y dice que lo hará sin miedo a estos grupos ultraviolentos pero con preocupación porque ese país francófono está en periodo preelectoral y en la anterior campaña se desató una fuerte ola de violencia entre los grupos que resultaron perdedores de los comicios.
Treviño centró su intervención en la labor que realizan en aquel continente las organizaciones no gubernamentales: «Es fundamentalmente educativa porque entendemos que un país crece con la formación de sus ciudadanos y si no fuera por las ONG que sacan  adelante diferentes proyectos quizás no se podría hacer nada».
Puso como ejemplo la labor que hacen los salesianos en una localidad de Costa de Marfil donde, además de gestionar la parroquia, llevan a cabo una labor educativa con una gran escuela de formación profesional con muchas especialidades que posibilitan el acceso al trabajo de muchos jóvenes: «Si no fuesen por los proyectos que llegan de países como Alemania, Noruega o España no podríamos ni pagar el sueldo a los profesores».