«Para ayudar al creador hay que flexibilizar burocracia»

I.L.H.
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Elisa Sanz vuelve a ser finalista de los MAX, en este caso por el vestuario de 'Play', de Aracaladanza. La candidatura le pilla reflexionando sobre la reactivación de la cultura.

La gala para conocer si Elisa Sanz gana la que sería su octava manzana con antifaz tendrá lugar, si la pandemia lo permite, el 7 de septiembre en Málaga. - Foto: Alberto Rodrigo

Con siete MAX en la vitrina está acostumbrada a ser finalista de los premios de las artes escénicas, pero nunca antes lo ha vivido en plena pandemia, confinada y atenta al incierto futuro que le depara al sector. Elisa Sanz (Burgos, 1971) opta al Mejor Vestuario por Play, montaje de Aracaladanza en el que la figurinista juega con jerseys de mangas infinitas, perros de los años 70, ropa con la que subirte a un flotador o sombreros para portar globos. El espectáculo de esta compañía con la que lleva dos décadas trabajando opta también al Mejor Espectáculo para Público Infantil, Juvenil o Familiar, Mejor Composición Musical para Espectáculo Escénico (José Luis Cobo) y Diseño de Iluminación (Pedro Yagüe).
Los ganadores se conocerán, a priori, el 7 de septiembre en Málaga si la crisis sanitaria lo permite, porque como decimos el coronavirus ya ha retrasado la gala una vez (iba a ser en junio). «A mí me encargaron la escenografía el año pasado en Valladolid y con lo complicado que es a nivel técnico, de ensayos, producción, televisión... no quiero ni pensar cómo lo estarán pasando mis compañeros. Porque aún no sabemos qué protocolos se van a exigir para trabajar en un teatro. No solo es que haya un 30% de aforo, es que  no se sabe si se puede ensayar o cómo», subraya preocupada.
Los condicionantes que tienen las artes escénicas complican el modo de trabajar de un sector que requiere del contacto físico para actuar y para prepararse. Y las distintas profesiones involucradas, algunas en tierra de nadie, hace también difícil que puedan acogerse a las ayudas del Gobierno o las Comunidades Autónomas. «Hacienda no tiene epígrafes determinados para trabajadores de la cultura. Un técnico de iluminación puede estar dado de alta de eléctrico. ¿Qué protocolo ha de seguir, el de eléctrico o el de un espectáculo? Yo como escenógrafa y figurinista estoy en el epígrafe 019: ‘Otros de teatro, espectáculos y circo’. ¿He de seguir el protocolo del circo, el del teatro, el de los espectáculos o el de los toreros que comparten epígrafe?», señala disgustada y eso que en su caso, al menos, puede pedir la ayuda como autónoma.
Por eso Sanz, como miembro de la Asociación de Artistas Plásticos Escénicos de España (AAPEE), lleva años peleando para que se legisle con urgencia el Estatuto del Artista y Trabajador de la Cultura, que sigue pendiente en el Congreso.
Respecto a la reactivación de la cultura después del confinamiento la creadora burgalesa no sabe qué pensar: «En el teatro privado el 30% de aforo es inviable; pero además está todo lo que vas a tener que implementar en las salas. Por eso creo que los teatros públicos, que son los que tienen la posibilidad, deberían volver a pagar caché y a apostar -ya que ellos deben y pueden- por volver a abrir y programar otras cosas».
«Hay que hacer una reflexión dura -continúa pensando en voz alta-. Habrá que volver al teatro de calle, al medieval que se hacía en un carromato itinerante, y buscar otras opciones», señala al valorar la programación que se podrá llevar a cabo este verano, por ejemplo, en una ciudad como Burgos. «No siempre hace falta una grada, ni una cuarta pared. Hay otros formatos que se pueden generar y crear. Pero para eso se necesitan ayudas que hagan que los creadores de Castilla yLeón se pongan a hacer ese tipo de proyectos para reactivar el teatro en la calle».
Porque el principal problema al que se enfrentan las compañías es la burocracia y la tramitación de proyectos de este tipo en circunstancias como las actuales: «Si no sabes si lo vas a estrenar no puedes generar un proyecto que además te van a pagar a 90 días. Hay que facilitar la tramitación y flexibilizar la burocracia. Se requiere el apoyo humano, buscar ayudar de persona a persona, que es lo que nos está enseñando el confinamiento».
Todas estas reflexiones las hace mientras se toma un pequeño respiro, porque Elisa Sanz ha compaginado el confinamiento con las clases online para el máster en Creación Teatral de la Universidad Carlos III y las de la Escuela de Cine; sus diseño de moda y vestidos de novia, y los proyectos teatrales en marcha para estrenar en 2021. Eso sin olvidar un proyecto sobre Gala, la mujer de Dalí, que cuenta con una ayuda de la FundaciónCaja de Burgos y para cuya primera fase ha modificado la metodología para poderlo realizar desde casa.