El confinamiento empeora el sueño

ANGÉLICA GONZÁLEZ
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El jefe de Neurología del HUBU, José María Trejo, aconseja para prevenir el insomnio pasar varias horas sin móvil ni medios de comunicación y sin preguntarse cuándo terminará todo

Apartarse de las pantallas, de los medios que hablan de la pandemia y no hacerse preguntas sin respuesta, clave para dormir mejor durante la cuarentena. - Foto: Valdivielso

Llevamos más de un mes encerrados en casa durante 24 horas, en muchos casos en soledad y con el teléfono como único contacto con los seres queridos. Hay quien está inmerso en un ERTE y quien directamente ha perdido su empleo. Las noticias que llegan a través de los medios de comunicación, aunque cada vez son mejores en lo sanitario, son peores en lo económico y en lo político y social, y el número de fallecimientos sigue estremeciendo. Los ritos que se establecieron al principio del confinamiento para sobrellevar esta situación excepcional y animar a los trabajadores esenciales (aplausos y cánticos en los balcones) están empezando a cansar y derivando en algunos conflictos. Los móviles no paran de recibir mensajes, muchos de ellos alarmistas y falsos… Lo raro sería que la gente estuviera durmiendo bien. No es así, claro. El confinamiento, explica el jefe del servicio de Neurología del Hospital Universitario de Burgos (HUBU), José María Trejo, está empeorando el sueño de la población por dos razones: la ansiedad que lleva aparejada y el desorden de los horarios que se siguen para acostarse y levantarse "descontrolando el reloj interno que lo regula automáticamente".

"El trastorno de sueño más frecuente es el insomnio y la causa más habitual es psicológica, en este caso el impacto del confinamiento y la preocupación. En encuestas realizadas en Wuhan (China) la mitad de los confinados manifestaba un impacto psicológico moderado o severo incluyendo un tercio con ansiedad, y más de un tercio síntomas depresivos. Entre los trabajadores sanitarios, y más entre los que estaban en primera línea, estos porcentajes eran mayores: la mitad síntomas depresivos, casi la mitad ansiedad y un tercio insomnio", indica este experto, que alerta sobre lo inadecuado que resulta para conciliar el sueño estar expuesto a las pantallas antes de dormir ya que móviles, ordenadores y libros electrónicos "emiten luz de onda corta que suprime la melatonina, que es la hormona que regula el sueño y retrasa su inicio". Así que el primer consejo que da para enfrentarse al insomnio es prescindir de la tecnología a la hora de irse a la cama.

Hay otras medidas de higiene de sueño, ya largamente divulgadas pero que Trejo recuerda porque asegura que mantienen su eficacia: Acostarse y levantarse todos los días a la misma hora, utilizar la cama "solo para dormir y para el sexo",  levantarse si a los quince minutos no se ha conciliado el sueño, hacer ejercicio diariamente (pero que no sea fuerte si se hace dos horas antes de acostarse), cenar suave y sin alcohol y evitar los somníferos salvo si los ha prescrito un médico, "ya que, si no es así, en tres meses dejarán de hacer efecto y no se podrán dejar y en el caso de las personas mayores pueden provocar confusión, caídas y fracturas".

Por otro lado, y ante la interrupción de los hábitos que dan seguridad que está suponiendo la cuarentena, cree Trejo que se pueden crear otros, preverlos con un horario e incluir  en ellos "algo placentero para lo que antes no teníamos tiempo". Uno de ellos, a su juicio, puede ser pasar varias horas al día "sin mirar el móvil ni escuchar los medios de comunicación ni hablar de la COVID-19 ni preguntar ¿cuándo va a acabar esto? En Wuhan han descubierto que los confinados que tenían más capital social, es decir,  empatía, relaciones y cooperación, dormían mejor. Por eso es indispensable, en la medida de lo posible, favorecer estas circunstancias".