El último baile del emperador

C.P.
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Augusto Lima se despidió ayer del San Pablo tras 18 meses en los que se ha ganado el cariño de los burgaleses por su carácter y su rendimiento en la pista ] Pondrá rumbo a Murcia la próxima temporada

Augusto Lima vistió ayer por última vez la camiseta del San Pablo. - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

Augusto César Lima no se volverá a enfundar la elástica del San Pablo. Sus tiempos de azulón llegaron ayer a su fin. Después de 68 partidos y una temporada y media en Burgos, el ‘emperador’ del Coliseum decidió abdicar y pondrá rumbo a Murcia, donde competirá las próximas tres campañas. Una decisión motivada por razones personales y que dejará un vacío importante en la afición burgalesa. 
El hispano-brasileño tuvo una despedida agridulce. Se marchó con la grandeza que supone prestar su último servicio en una fase final de la Liga Endesa, codeándose con los mejores, pero con la tristeza de hacerlo en un escenario vacío, sin aplausos ni ovaciones. No pudo decir adiós en la que fue su casa durante los últimos 18 meses y donde se ganó el cariño de la grada. Su carácter y su entrega convencieron a una hinchada azulona que se ha sentido muy identificada con el brasileño.
Lima llegó a Burgos en diciembre de 2018 procedente del Cedevita croata. Como él mismo desveló en un reportaje sobre su trayectoria en las páginas de Diario de Burgos, su intención era fichar por el MoraBanc Andorra: «Lo tenía todo hecho, pero hablé con Félix Sancho media hora, me dijo que me necesitaban, que necesitaban un pívot con carácter y que iba a ser el puto amo en Burgos. Que la gente me iba a querer mucho. Le dije que me diera una hora para pensarlo y contesté que sí».
Un año y medio después de aquella conversación, el carioca pone fin a su etapa en Burgos con los objetivos cumplidos de haber clasificado al San Pablo para la Final a Ocho de la Basketball Champions League (BCL) y para la Fase Final de la Liga Endesa. Durante su primera campaña, promedió 7.1 puntos, 5,3 rebotes y 10.4 créditos de valoración, mientras que en la segunda ha subido el nivel hasta los 7.7 puntos, 6 rebotes y 11.3 de valoración. Su tendón de aquiles ha sido sus malos porcentajes desde la línea de personal.
Más allá de los números, Lima ha sido capaz de imprimir un carácter diferente al juego del equipo, tirando de sus compañeros en momentos complicados y haciéndose fuerte en defensa cuando fue necesario. Además, mostró lealtad al club que le paga renunciando a ir con la selección en la ventana de febrero cuando estaba con molestias en la espalda. Ese tiempo de recuperación resultó clave para rendir al nivel que lo ha estado haciendo durante estos meses en Burgos. La próxima vez que visite el Coliseum lo hará con la indumentaria del UCAM Murcia. Ese día tendrá la ovación que le faltó ayer.