La Catedral reducirá horarios y aforo las primeras semanas

I.L.H.
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A partir del día 26 y al menos hasta mediados de julio la basílica cerrará los lunes y a mediodía de martes a viernes. Ha dispuesto un máximo de 300 visitantes (menos del 75%) y grupos de hasta 15 personas (la norma permite 25)

Pablo y Antonio llegaron ayer desde Madrid e hicieron parada en Burgos antes de seguir viaje a Cantabria. Como la Catedral estaba cerrada se conformaron con hacerse una foto en el exterior. - Foto: Alberto Rodrigo

Después de tres meses y medio de clausura para el turista, la Catedral reabre con algunas restricciones. Con una media de más de mil visitantes diarios en estas fechas de otros años sin pandemia, la basílica confía en ir recuperando la normalidad a lo largo del verano, pero dudan de que sea de manera inmediata.«Desde el Cabildo hay ganas de colaborar con la sociedad y de que la Catedral sea un punto más de la ciudad que suma. El templo es el hito fundamental en la visita turística, pero a su alrededor se mueven otras muchas cosas», señala Juan Álvarez Quevedo, delegado de Patrimonio del Cabildo. 
El templo gótico necesita abrirse para recuperar el pulso de la ciudad y también para sanear su economía, que desde mediados de marzo ha dejado de ingresar más de 750.000 euros en entradas(el cálculo lo realizamos teniendo en cuenta los datos de 2019 -126.000 personas en estos 3 meses- a una media de 6 euros -cuestan de 2 a 9).
En las primeras semanas no prevén una afluencia masiva de visitas, por lo que han decidido reducir horarios y también el aforo, que lo dejan por debajo del máximo permitido. Se han planteado un «periodo de prueba» de tres semanas para tantear las medidas previstas y el desarrollo de las visitas. A partir de entonces estudiarán si mantener el criterio o cambiarlo «según sea el funcionamiento».
La primera novedad de la reapertura son los horarios, que se reducen considerablemente de martes a viernes, y el lunes se clausura. Para empezar retrasan la entrada hora y media(en lugar de abrir a las 9:30 lo harán a las 11) y además cerrarán a mediodía. También se modifica el lugar donde sacar los tickets, que de momento lo habilitan en la puerta del Sarmental en lugar del espacio de la plaza del Rey San Fernando.
Con la entrada en la mano (los precios no varían) el visitante tendrá que recorrer el templo en una única dirección, siguiendo la señalítica. Y podrán hacerlo a la vez 300 personas en todo el templo. Es menos del 75% permitido, pero el Cabildo lo prefiere para controlar sus movimientos. Pasa lo mismo con los grupos guiados, que en lugar de 25 lo han reducido a 15.
Como se retiran los folletos en papel y las audioguías, el Cabildo prepara con la empresa que mantiene la página web códigos QR para descargarse en el móvil: «Tendrán el mismo texto de la audioguía escrito y para escuchar y podrá acceder a los 33 hitos del templo. Lo estamos preparando extenso y reducido, para que el visitante pueda elegir el formato que prefiera», indica Álvarez Quevedo.
Además de la obligación de llevar mascarilla y mantener la distancia de seguridad, se quiere evitar el roce en las entradas a las capillas por lo que se habilita una puerta de acceso y otra de salida o se separa con cordones. Por ejemplo, a la nave central solo se podrá entrar por la puerta frente a la Escalera Dorada: dejan la verja central cerrada y habilitan los extremos para diferenciar el paso. Dependiendo del tamaño de los oratorios algunos permanecerán cerrados, como San Juan de Sahagún, San Gregorio, sala capitular o sacristía. Y en otros, como Santa Ana, se retirarán los bancos y se establecerá una circulación obligatoria. 
Carteles de ‘no pasar’, ‘no sentarse’ o ‘no tocar’ se reparten por el templo, además de puntos con geles hidroalcohólicos y papeleras. El claustro alto y el bajo tienen también una dirección única, así como el museo que, por cierto, se ha aprovechado a limpiar durante el confinamiento. El recorrido finaliza en la tienda, como hasta ahora, y se sale por Cadena y Eleta.