"No debemos aceptar el botellón entre los jóvenes"

G. Arce
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Blowin´in the wind. Conversaciones sobre Burgos (XX) Belén Villalmanzo Lara. Farmacéutica

Belén Villalmanzo - Foto: Patricia González

Orgullosa hija de agricultores, Belén Villalmanzo nació en 1962 en Villamayor de los Montes, y en la bella comarca del Arlanza vivió su infancia y mantiene aún firmes sus raíces. A los 9 años, en el 71, se trasladó con su familia a Burgos buscando, como muchos otros paisanos del mundo rural, un nuevo porvenir en la industria de la capital. Entró a mitad de curso en los centros escolares Juan Yagüe, donde estudió hasta tercero de BUP. Y fue buena alumna: cuando terminaba sus tareas, aún le quedaba tiempo para cantar en un coro -afición que sigue cultivando en el del Liceo Castilla- y para jugar al balonmano, un deporte que entonces no era considerado muy femenino pero en el que triunfó. Jugó de lateral derecho en el Viajes Meliá (luego Autobazar Anamar), bajo la dirección de Javier Hernando, y llegó a ser la capitana. "De aquella época mantengo mi fuerza en el brazo derecho", bromea. También se fue a Francia de intercambio... "Siempre fui inquieta", se justifica.

Cursó COU en el instituto López de Mendoza y le fue bien: "Me admitieron en Químicas, en Medicina y en Farmacia, pero elegí esta última porque aunaba parte de las dos anteriores". Su paso por Salamanca -"universitaria, acogedora y muy alegre"- le reportó unos años "muy bonitos y de mucho estudio: la carrera de Farmacia es difícil, hay que aprender los nombres de todos los medicamentos, de las plantas medicinales, hay asignaturas de lógica y deducción...". "Agradezco el esfuerzo económico de mi familia para que, hace casi 40 años,  yo pudiera estudiar fuera de casa,  hecho que contribuyó a mi madurez y crecimiento personal".

Terminada la carrera, en 1987, se colegió en Burgos y entró a formar parte de un listado de 50 parados que entonces -tiempos de crisis- había en la profesión. Aprovechó el parón para sacarse el carné de conducir y empezar a preparar las oposiciones de Ministerios y Seguridad Social. "En diciembre me llamó el farmacéutico de Poza de la Sal, que necesitaba un sustituto durante una semana, nada más y nada menos que entre Nochevieja y Reyes. Me dejó su casa y su negocio, así... Era la primera vez que trabajaba en una oficina de farmacia... Yo sabía mucho de principios activos, pero entonces se operaba con nombres comerciales y, en el medio rural, había que dominar además la gastritis de las vacas, las heridas en la pata de la oveja y la letra de los médicos... Con todo eso me encontré y además con las nevadas en la carretera y yo estrenando el carné de conducir".

Volvería a Poza, aunque durante  cuatro meses y en verano. "Había mucha gente y era necesario reforzar el puesto de médico, veterinario y farmacéutico. Lo pasé muy bien. El veterinario de refuerzo era amigo de los Celtas Cortos y allí tocaron aquel verano...".

La vida da muchas vueltas. Belén había vuelto al Colegio Oficial de Farmacéuticos durante las elecciones de enero del 88: le tocó ocupar el puesto de secretaria de la mesa electoral por ser la colegiada más joven. Entonces no lo supo pero fue un mensaje del destino: aquel verano se convocó la plaza de farmacéutico adjunto a secretario técnico. Era su perfil. "Hubo 4 finalistas y me seleccionaron". Estamos a 17 de octubre de 1988. Belén Villalmanzo entraba a formar parte de organigrama de un Colegio que acaba de cumplir 120 años, apoyando entonces al secretario técnico, que era Amadeo Fournier.

La sede estaba en la calle Conde Jordana, en el sexto piso. "No había ordenador, solo la máquina de escribir y mis 250 pulsaciones por minuto. Luego vino el fax térmico y los ordenadores...", recuerda 30 años después y tras seis presidentes diferentes en la institución, 4 hombres (el actual es Miguel Ángel López de Abechuco) y 2 mujeres.

"Ahora somos 562 colegiados, 3 de cada 4, mujeres. La media de edad es muy joven: 1 de 4 son menores de 35 años. Es una profesión muy dinámica, centrada en las necesidades de la población y del paciente. Llegamos a muchos sitios: hay que pensar que el farmacéutico está presente en toda la línea del medicamento, desde la elaboración en la industria (o en las fórmulas magistrales), hasta la distribución y la dispensación".

La que hoy es directora técnica colegial incide en la figura del profesional como agente de salud, "implicado en la prevención de la enfermedad, en la promoción de la salud y en la educación sanitaria". Añade que uno de los papeles claves de la farmacia es el de punto de atención y observatorio de las distintas situaciones sanitarias y sociales. "Es un observatorio de salud muy importante en la sociedad que tenemos, mucho más individualista y con más personas ancianas solas que necesitan apoyos".

 

SETAS

Aunque pueda parecer lo contrario, el sueño de esta inquieta mujer no fue tener su propio negocio, ella tenía otros horizontes.

Formó parte del grupo de 19 fundadores de Gatuña, la asociación micológica burgalesa, que reunió hace ahora 20 años a médicos, biólogos, veterinarios y farmacéuticos amantes del mundo de las setas. "Recuerdo que en mi carrera se estudia botánica y dentro de esta asignatura está la micología. En este proyecto se juntaba afición, gastronomía e investigación".

Pero lo que hizo de Belén un rostro y una voz conocidos ha sido su papel como divulgadora de la salud y la alimentación, faceta en la que ha sido pionera. Lo que empezó como una actividad complementaria de charlas en las escuelas, en 2001 dio el salto a los medios de comunicación y a una opinión pública ávida entonces por recibir consejos y conocer hábitos y alimentos saludables.

Primero en la Cadena Cope y luego colaborando en la televisión local, en Burgos Cable, concretamente en el programa ‘La Alacena’ que dirigía Joaquín Serna. "Era un espacio precioso y de mucho éxito, que se llegó incluso a emitir en toda Castilla y León... Hasta me reconocían por las calles en Salamanca". A raíz de la proyección de aquel programa, Vicente Ruiz de Mencía,  director entonces de Diario de Burgos, le planteó en 2002 el reto de escribir una sección permanente en el periódico. Cómo iba a decir que no, en estas mismas páginas publicó sus consejos durante años hasta 2009, incluso obtuvo un accésit en 2004 en el I Premio al Reportaje Sanitario Reflexiones. Posteriormente, volvería a la Cope. En 2017 se editó el libro Cien dosis de salud, que recopila cien artículos publicados en este rotativo y que esta ilustrado por su esposo, Eduardo Sánchez, profesor de dibujo en Maristas y destacado pintor por su obra realizada con bolis Bic.

En aquellos años era una voz autorizada y escuchada en Burgos. Belén triunfó porque hablaba con mucha sencillez y mucha claridad, algo de lo que a veces adolecen los médicos. Disertaba de los riesgos de tomar el sol, de las dietas, de las virtudes de la miel, de las verduras, del ejercicio físico, del peligro del alcohol o el tabaco... "El Diario llegaba a toda la población y lanzábamos un nuevo mensaje que entonces no se había escuchado: Somos responsables de nuestra propia salud. Ahora hay muchísima información pero poca formación. Hay tantos medios hablando de salud que, sin el asesoramiento de un profesional, todo se queda cojo. No se sabe la fuente que estás consultando, a qué te estás arriesgando, si te dicen la verdad o no, si hay intereses económicos de por medio...".

Insiste a este respecto en la defensa de las farmacias a pie de calle, en el papel de las 203 que hay abiertas y repartidas por toda la geografía provincial. "Es importante que tal cantidad de información online pueda ser contrastada con alguien que te pueda orientar y ese es el papel del farmacéutico".

 

MODAS

No es de extrañar que le preocupen muchas de las nuevas modas que empiezan a proliferar en relación con la salud: a los antivacunas les recuerda "los muchísimos años de evolución que han sido necesarios hasta descubrir los antibióticos o las vacunas, grandes logros que esperemos poder mantener...". "Resulta extraño que haya padres que estén en contra de todo esto, que asuman una responsabilidad tan grande con los propios hijos y, lo que es más complejo, que su decisión afecte a los hijos de los demás y a la salud de la comunidad. Y hablamos de la vuelta de enfermedades que ya se daban por erradicadas...".

A los que lo fían todo al progresivo crecimiento de la esperanza de vida y a los avances médicos también les cuestiona si será tal con el creciente sedentarismo entre los jóvenes; con el exceso de horas frente a las pantallas del móvil o la tablet; con la moda de hacer poco deporte pero de forma muy intensiva "y, quizá, poco saludable"; o con una alimentación "cada vez más rápida...". "Los botellones terminarán por afectar a la salud... Espero que me confunda y aumente la esperanza de vida", advierte.

El envejecimiento masivo de la población, reflexiona, también es un reto. "Se puede dar, con frecuencia, que haya muchas más personas que vivan solas (aumento de divorcios, hijos que viven fuera, menor relación de vecindad...). Surgirá la necesidad de elaborar un registro de personas mayores que viven solas, voluntariado que detecte situaciones de soledad o las propias oficinas de farmacias de cada barrio pueden ser observatorios de pacientes o personas mayores que acuden a la farmacia y que tienen problemas de desnutrición, soledad, aislamiento social, deterioro cognitivo...".

Se casó en el 90 y es madre de dos hijas, una médica y otra ingeniera de diseño industrial. "Burgos es una ciudad para quedarse -así se lo aseguraron en el Congreso Nacional Farmacéutico celebrado aquí, que fue un éxito- pero no podemos quedarnos en lo bonito. Desde mi punto de vista, la ciudad tiene que hacer algo con el tema del botellón, no puede ser que una forma de divertirse sea esta. Creo que hace falta comunicación entre iguales, que los propios adolescentes y jóvenes reaccionen bajo la tutela de influencers o blogueros para corregir estas costumbres tan poco saludables y para que creen otras formas de divertirse más saludables".