Amenazadas y agredidas por alimentar a unos gatos

R.C.G.
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El sujeto las colocó en más de una ocasión el arma blanca en el cuello tras empujarlas e insultarlas. La intervención de una pareja evitó la tragedia

En la ciudad hay localizadas trece colonias callejeras en diferentes barrios. - Foto: R.C.G.

Dos voluntarias de una protectora de animales estaban dando de comer a una colonia de gatos callejeros en la zona del Conservatorio cuando un sujeto comenzó a insultarlas de forma exaltada. El motivo, las supuestas enfermedades, suciedad y molestias que generan estos grupos de felinos. 
Cuando parecía que el susto había pasado, el individuo  regresó pocos minutos después con un cuchillo. Las empujó en reiteradas ocasiones, trató de quitarles el móvil para que no llamasen a la policía e incluso llegó a colocar el arma blanca en el cuello a ambas durante diez minutos interminables. Los gritos de las dos mujeres alertaron a una pareja que paseaba por la zona, cuya intervención fue decisiva para evitar una tragedia ya que el agresor estaba muy alterado a pesar de que en todo momento las voluntarias  trataron de evitar sus provocaciones y no respondieron a las agresiones.
Los intentos de la pareja por calmarle no surtieron demasiado efecto ya que estaba fuera de sí y con una actitud extremadamente violenta, pero su presencia al menos evitó que las cosas fueran a más mientras llegaba la policía.  Cuando escuchó las sirenas de las patrullas, el atacante huyó aunque al estar identificado los hechos ya han sido denunciados. 
Esta agresión se suma a otros encontronazos previos con la misma persona aunque de menos gravedad y a las notas anónimas recibidas últimamente. Durante el estado de alarma un gato apareció ahorcado en la Parte Vieja, junto al punto en el que se deposita la comida. A su lado se había dejado un mensaje en el que se exigía que se dejara de alimentar a las colonias de felinos callejeros por los problemas que acarrean para el barrio. El texto, escrito con innumerables faltas de ortografía, finalizaba con un mensaje amenazador tanto para los animales, dejando clara su intención de envenenarlos a todos, como para las personas que se ocupan de su  cuidado. «Si quieres salvarles la vida no vengas más por aquí; alimenta a los de tu calle», sentenciaba en mayúsculas. 
A pesar de la lógica preocupación por la seguridad de sus colaboradoras, ya que este fin de semana se ha dado un paso más en la escalada de violencia pasando de las palabras a la acción, la protectora asegura que seguirá desarrollando su labor porque cuenta con el permiso y la autorización municipal para hacerlo, por lo que están dentro de la legalidad. 

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