Subastan bienes del asesino de Quintana María

P.C.P.
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Subastan bienes del asesino de Quintana María

La Audiencia Provincial condenó en 2012 a Carlos García por matar a Luis San Martín a 10 años de prisión y otros tantos de internamiento. También a pagar 280.000 euros a su viuda y sus 3 hijos, de los que ha satisfecho solo una pequeña parte

La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Burgos ha sacado a subasta varios bienes de Carlos García Herrán, al que condenó en 2012 por asesinar a un vecino suyo de la localidad de Quintana María, para cumplir con las indemnizaciones reconocidas en la sentencia a la mujer y los 3 hijos del fallecido, Luis San Martín.

Un jurado popular declaró culpable a García de la muerte de su vecino el 12 de enero de 2011, tras dispararle hasta en seis ocasiones con una escopeta después de un intento de atropello frustrado. Fue condenado a 10 años de prisión y a otros 10 de internamiento como autor de un delito de asesinato con alevosía, con las atenuantes de alteración psíquica y confesión, en una sentencia que posteriormente ratificó el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León al rechazar el recurso de la defensa.

En la misma resolución, la Sala reconoció a la viuda 120.000 euros de indemnización en concepto de daños morales, y otros 20.000 para cada uno de los 3 hijos del matrimonio. Hasta ahora, el condenado pagaba una cantidad mensual para cumplir con esa responsabilidad civil, que no llegaba a cubrir los totales fijados por los tribunales, por lo que la familia de la víctima ha solicitado la ejecución de sus bienes para cubrir al menos una parte de la deuda reclamada, que asciende a 240.000 euros.

Según el anuncio publicado en el Boletín Oficial del Estado y en su Portal de Subastas, se trata de una vivienda en la calle San Lázaro de Quintana María, con un valor de subasta de 42.400 euros, y una finca rústica con un pequeño almacén anexo en la misma localidad, tasada en 13.380 euros. Salen en dos lotes independientes.

Aunque el plazo inicialmente previsto para presentar ofertas finalizaba el 6 de mayo, pero el proceso se ha suspendido temporalmente para su posterior reanudación, según confirman fuentes de la Audiencia Provincial de Burgos.
El acusado no guardaba buena relación con su víctima desde hacía más de 12 años. La mañana del crimen, el asesino fue a echar abono a sus fincas y después a comprar unas cebollas a Frías. Sobre las 11 regresaba al volante de su Renault 18, cuando vio caminando por la carretera a San Martín y aceleró con la intención de atropellarle. No consiguió su objetivo ya que este saltó el quitamiedos de la BU-522 y cayó por una pequeña ladera que había hasta una finca aneja. El criminal se apeó de su vehículo, y desde el camino le atribuyó la muerte de dos de sus hermanos. Al ver que trataba de huir, volvió al coche, sacó la escopeta del maletero juntamente con diversos cartuchos de postas y realizó seis disparos «-para lo cual tuvo que recargar en dos ocasiones la escopeta-», que causaron la muerte de su vecino en pocos segundos.
Inmediatamente después, se fue en coche voluntariamente al Puesto de la Guardia Civil de Medina de Pomar. «Vengo a entregarme, he pegado dos tiros a un vecino de Quintana María», espetó a los agentes.

Según la sentencia, Carlos García «presentaba un trastorno delirante, con ideas de perjuicio-persecución comprensibles, muy estructuradas y completamente irrebatibles a cualquier argumentación lógica. El núcleo del delirio que presentaba el acusado era la idea del complot contra él y su familia, por parte del finado y otras personas, que formaban parte de la trama, los cuales pensaba habían causado el envenenamiento de sus hermanos, presentando con la muerte de su hermana -fallecida tres días antes- una afectación emocional muy intensa, pensando que también le habían envenenado a él», detalló la resolución.
«Asimismo, el acusado presenta una personalidad patológica de base, caracterizada por la suspicacia, desconfianza, resentimiento, reserva, dudas sobre la lealtad de los demás, percepción de ataques contra su persona, que no son tales, los cuales configuran un trastorno paranoide de la personalidad», concluyó.