30 bodegas de Ribera elaboran ya blancos de albillo mayor

I.M.L.
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En 2018 se recogieron 681.840 kilos en las 390 hectáreas declaradas por viticultores y bodegas de esta variedad. Los dos meses para presentar alegaciones a los cambios en el reglamento acaban el día 27

30 bodegas de Ribera elaboran ya blancos de albillo mayor

Este mes de septiembre, además de ir controlando la maduración de las uvas, que en algunas variedades residuales en la comarca ya se han empezado a recoger, el sector está con la mirada puesta en el día 27, fecha en la que vence el plazo de dos meses para la presentación de alegaciones a los cambios propuestos en el pliego de condiciones de producto de la Denominación de Origen Ribera del Duero. De no recibirse ninguna, como se espera desde la DO porque las modificaciones se venían esperando desde hace mucho tiempo, tan solo restaría la comunicación al órgano competente de la Unión Europea para poder empezar a etiquetar botellas de blanco de albillo mayor con el marchamo de Ribera del Duero.
De hecho, ya hay una treintena de bodegas que están aprovechando esta uva autóctona para elaborar vino, llegando al mercado con más de 30 marcas distintas. De hecho, el año pasado se llegaron a recoger 681.840 kilos de albillo mayor en las 390 hectáreas declaradas para la añada anterior. La presencia de los blancos en esta DO aún es minoritaria, con un 16% de la superficie de plantación de albillo mayor y un 10% de las bodegas realizando sus propias elaboraciones.
tendencias de plantación. Esta presencia testimonial en el territorio de Ribera del Duero de la uva albillo mayor se debe, en parte, a la apuesta por los tintos en los inicios de la DO. «Muchas bodegas apostaron por expandirse a otras zonas vitivinícolas como Rueda para elaborar tintos y se arrancaron muchas cepas de albillo para dejar espacio a la tinta fina», reconoce Yolanda García Viadero, de Bodegas Valduero y miembro del Consejo Regulador de la DO Ribera del Duero. Además, las características de este tipo de viña la hacen menos atractiva para los viticultores. «Esta uva se ha venido considerando como una variedad menor porque las cepas no dan el alto rendimiento que se puede obtener con las tempranillo u otras variedades de blanco, y dan mucho trabajo para el fruto que se logra», apunta Rubén Arranz, sumiller que lleva años estudiando los trabajos que se están haciendo con este tipo de uva.
Los que conocen bien cómo es esta uva y sus especiales características al convertirse en vino la ponderan sobremanera. «Esta variedad está a la altura de la tinta fina, no es una hermana de menor categoría», asegura con firmeza García Viadero, que lleva desde hace 18 añadas apostando por el albillo mayor para elaborar vinos, que comercializa Bodegas Valduero. «Estoy convencida de que va a ser una variedad de referencia», apuesta esta gran conocedora de estos blancos, que, además de conseguir un vino sin barrica, ahora se ha lanzado a experimentar haciendo reservas y grandes reservas que, asegura, están dando unos resultados maravillosos por lo bien que ensambla con los aromas que aporta la madera.
Arranz, como sumiller, apunta que «a diferencia de otras variedades de blanco, el albillo mayo no es plano en boca, como antes se creía» y reconoce que hay muchas plantaciones ecológicas de esta variedad, con las que la elaboración del vino se realiza también sin aditivos, utilizando solo la propia levadura de la uva.
La variedad albillo mayor es rica en antioxidantes, por lo que muchas veces se ha empleado como complemento a la tempranillo, bien para hacer rosados, que con el nuevo reglamento ya se podrán llamar oficialmente claretes rescatando su nombre tradicional, o para los tintos, ya que ayudan a conservar intactos los colores.