En los papeles del Comando Vizcaya

I.P.
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En los papeles del Comando Vizcaya

A Jorge Mínguez, hoy alcalde de Castrillo del Val y en 1998 concejal, el Gobierno le reconoció en octubre pasado como víctima de la banda terrorista ETA como amenazado

El llamado Comando Vizcaya de ETA ha sido desarticulado hasta en seis ocasiones, la última y definitiva en el año 2008. Antes lo había sido en 1986,1989,1991,1992, 1994.., siempre para renacer y seguir atentando. Una de esas ocasiones, hacia 1998, marcó la vida por un tiempo de un joven de 27 años, que había entrado como concejal en el Ayuntamiento de su pueblo, Castrillo del Val, y trabajaba en un hotel de la capital. El hoy alcalde de Castrillo, Jorge Mínguez. apareció en la lista de los papeles incautados a la banda terrorista, sin que nunca se haya sabido por qué, aunque conjeturas no ha dejado de haber, para buscar, más que nada, la presencia de ese nombre. Así, se habla de la presencia cerca de Castrillo de un zulo en Matalindo, de alguna reunión en Ibeas del Gobierno e intermediarios de la banda..., «pero yo creo que fue al azar, sin más», dice. 

Mínguez vivía aún con sus padres y aunque ya había móviles, él no tenía. Así que un día sonó el fijo  y cuál no sería la sorpresa del joven edil cuando quien estaba al otro lado era Juan Vicente Herrera, presidente entonces del PPde Burgos. Pero más aún fue su desconcierto cuando escuchaba a Herrera explicarle que su nombre había aparecido en los papeles del Comando Vizcaya. Ni él ni sus padres daban crédito a lo que oían, que fue ratificado por la Guardia Civil minutos después de colgar Herrera, en otra llamada.

¿Yahora que? ¿Me va a pasar algo?... Fueron las preguntas lógicas que comenzó a hacer Mínguez. Afortunadamente nunca pasó nada, pero siguiendo el protocolo habitual, durante unos días desde la Subdelegación le fueron dando una serie de pautas y pasos a seguir por precaución: mirar los bajos del coche, el asiento del copiloto, cambiar rutinas habituales en los trayectos de casa al trabajo o al pueblo, observar a su alrededor cualquier movimientos extraño o persona desconocida, mirar cartas o paquete sospechoso en el buzón o enviado a casa...

Así fue como durante varias semanas, Jorge Mínguez vio alterada su vida. Afortunadamente no hubo incidencias negativa, pero ahora con el tiempo recuerda eso, la obsesión por ir mirando con cuatro ojos, adelante, atrás, derecha, izquierda.. . Asegura, por otra parte, que cada cierto tiempo, miembros de la Guardia Civil le llamaban para interesarse cómo estaba y si había notado algo raro o sospechoso. Poco a poco, la ausencia de novedades, hizo que la guardia se fuera bajando hasta que un día te das cuenta, explica, que prácticamente se olvida... No del todo, es cierto, porque a partir de entonces, lo que sí hacía era buscar infamación sobre la banda, atentados, medidas de seguridad, otras víctimas... Así fue como un día «trasteando», como él dice, se topó con el reglamento aprobado en 2013 de la Ley de Víctimas del Terrorismo de 2011 que reconocía con carácter retroactivo (desde 1960) el derecho a las personas amenazadas a recibir ayudas desde. Mínguez se da cuenta que él cumple los ‘requisitos’ y lo solicita al Ministerio del Interior, , desde donde no tardan en llamarle para confirmarle que así era. La Ley recoge distintos grados de víctima y en su caso no lleva implícito ninguna ayuda económica. El reconocimiento del Estado implica el de la Junta, que desarrolló su Ley más tarde, por lo que el pasado 12 de marzo, Mínguez junto a otras víctimas de la región, recibió la insignia que otorga la Junta, coincidiendo con el Día Internacional de las Víctimas del Terrorismo, acto que tuvo lugar en Salamanca.