'Rioseco invocado', arte e ilusión óptica

A.C.
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La instalación creada por el artista y arquitecto Guillermo Escribano en el monasterio permite volver a ver el aura de Rioseco desde muchos ángulos, siempre sorprendentes

La instalación se inaugura esta tarde. - Foto: DB

Cien veces se puede visitar el monasterio de Santa María de Rioseco y cien veces se puede sorprender el visitante. El trabajo realizado año a año por los voluntarios de Salvemos Rioseco y la rehabilitación arquitectónica de los principales edificios ha logrado ir descubriendo la huella que los cistercienses dejaron en un lugar recóndito y único del Valle de Manzanedo. Ahora, «cuando Rioseco ya está en parte salvado, la instalación que he creado llega para aportar arte contemporáneo y sumar a la actividad cultural de Salvemos Rioseco». Lo dice Guillermo Escribano (Burgos, 1993), el autor de Rioseco Invocado, una instalación artística que permite observar la belleza del monasterio desde otra óptica.
Con espejos y un uso magistral de la luz y el espacio, el artista y arquitecto lograr crear engaños, ilusiones ópticas y una nueva realidad desde la existente. Si Rioseco es un espectáculo para los sentidos ahora lo es mucho más, especialmente para la vista. Da vértigo asomarse a una lápida, donde la pieza refleja la bóveda del techo y le da una profundidad que parece que quien mira va a caer en un pozo profundo. Si se mira a la espadaña, parece que las piedras han desaparecido en algunos puntos. Si se pasea por el claustro se pueden hacer tantos juegos visuales como uno quiera. Rioseco Invocado es una obra proyectada como un «homenaje al edificio» y recorriéndolo se mezclan los dos artes, el que lleva siglos allí y el creado por Escribano Arrieta, capaz de ofrecer nuevos estímulos a partir del patrimonio histórico. Su instalación regalará nuevas experiencias cada día, porque dependiendo de la situación del sol, del clima y de muchos otros factores, sus piezas darán diferentes perspectivas.
El artista, quien ha visitado muchas veces el monasterio junto a su padre, el arquitecto Félix Escribano, autor de los proyectos de rehabilitación de Rioseco, propone con Rioseco Invocado «la existencia de una realidad intangible, un nuevo paisaje que otorga un aura al monumento, que lo convierte en un espacio, si cabe, más particular que invita a la reflexión e imaginación». Yo añadiría, también, a la diversión.
Guillermo Escribano.Guillermo Escribano. - Foto: A.C.Son diez piezas y diez experiencias que se pueden disfrutar hasta el próximo 30 de septiembre y que se han podido hacer realidad gracias a la colaboración del Programa CREA de la Fundación Caja de Burgos, que ha apoyado a este artista emergente. Guillermo Escribano, que se formó como arquitecto en la Universidad de Navarra, quería salir del trabajo de ordenador de sus colegas y «tocar los materiales». Por ello, siguió formándose en la Escuela Massana, un Centro de Artes y Diseño de Barcelona, en el que se está especializando en arte contemporáneo con cerámica y vidrio. Además de haber realizado ya exposiciones, ha logrado hacerse con un espacio en la fábrica de arte contemporáneo, Fabra i Coats, de la que han salido reconocidos artistas.
concierto benéfico. La inauguración de su instalación se celebrará el domingo, a partir de las cinco de la tarde. A esa misma hora el monasterio acogerá un concierto de la Banda de Música de Sant Josep de Sa Talaia (Ibiza). Sus 45 músicos, «encantados de colaborar con la recuperación de Rioseco», como señalaba hace unos días su director, Toni Pons, a DB, ofrecerán lo mejor del repertorio tocado en sus diez años de andadura. El donativo para ver el concierto es de 10 euros que irán íntegramente al monasterio. Alas cuatro saldrá un autobús de la plaza del Ayuntamiento de Villarcayo, que se incluye en el precio.