Cuando las bombas silenciaron los bombos

R.C.G.
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El coronavirus ha obligado a suspender las fiestas de San Juan del Monte, algo que en los últimos cien años solo había pasado en 1937 y 1938 por la Guerra Civil. Las fiestas de 1939 se trasladaron a septiembre, con las patronales

Cuando las bombas silenciaron los bombos

Es difícil explicar con palabras lo que siente un mirandés cuando se pone la blusa de su cuadrilla. Por eso, aunque la gravedad de la crisis sanitaria resta trascendencia a cualquier otra noticia, la suspensión de San Juan del Monte no deja de ser un mazazo para la ciudad. Y es que por estas fechas todo el mundo debería estar contando las horas para el Bombazo, pero el coronavirus ha logrado lo que hasta ahora solo había conseguido la Guerra Civil en el último siglo.

La contienda obligó a suspender las fiestas de 1937 y 1938 aunque ni las bombas ni la tragedia que se cernía sobre la población aplacaron del todo el espíritu sanjuanero. La Cofradía presidida por Teopisto Minaya no organizó el primer año ningún festejo, únicamente un réquiem por los fallecidos en la batalla, pero aún así un grupo de vecinos subió hasta la Laguna de forma simbólica "sin algaradas ni excesos, simplemente como un paseo nostálgico recordando viejos tiempos", explica José Luis Montes, una de las personas que mejor ha documentado la historia sanjuanera. En base a los testimonios que ha recopilado durante sus investigaciones, asegura que incluso en la etapa más dura de la guerra "siempre había gente que subía a La Laguna y trataba de celebrar lo poco que se podía en esa situación".

Un acto religioso fue también la única convocatoria oficial de 1938. Las crónicas de los diarios de la época recogen que se repartieron octavillas para anunciar que el lunes 6 de junio se celebraría una misa en la gruta del monte para pedir al Santo el final de la guerra, aunque hubo que esperar casi un año más para que las armas dejaran de disparar. Lo hicieron apenas un mes antes de San Juan, pero aún así un grupo de cofrades solicitó a las autoridades la celebración de las fiestas.

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Conscientes de que el final de la guerra era el inicio de una etapa siniestra de represión e imposición ideológica, trataron de conseguir su objetivo haciendo un guiño a la dictadura, apelando en su escrito a que "esta fiesta de ambiente popular bien merece que en el año del triunfo se recuerde a aquellos que fueron de romería inigualada".

A pesar del ‘adorno’ en la petición, solo se permitieron una vez más los actos religiosos. La misa en recuerdo a los caídos celebrada el domingo no estuvo muy concurrida, pero el lunes los mirandeses dejaron entrever de forma espontánea sus ganas de recuperar la tradición ya que cientos de personas fueron caminando hasta La Laguna con "viandas, sombreros de paja y pañuelos chillones para participar de la ofrenda de la vela al Santo, permaneciendo en el paraje hasta la tarde para entrar posteriormente en Miranda cantando el himno y la jota sanjuanera", afirma Montes. Era el primer síntoma de que San Juan estaba de vuelta.

Esa celebración improvisada no evitó que la Cofradía volviera a la carga ese mismo año así que por primera y única vez en la historia se convocaron las fiestas en septiembre, coincidiendo con las patronales y dentro del programa del Ayuntamiento. Tras el horror bélico, hacía falta un impulso para reactivar la vida social, por lo que se aprovechó la inauguración del nuevo camino de acceso al paraje y del retablo de la ermita para hacer la típica ‘jira’ amenizada por la banda de música y los dulzaineros.

Nunca más los mirandeses han faltado a la cita, aunque en ocasiones los acontecimientos han estado a punto de impedirlo. Por ejemplo cuando en 1963 los romeros bajaron en silencio del monte al conocerse la muerte del Papa Juan XXIII o cuando en 1978 un accidente ferroviario en el que falleció una niña llevó a los jefes de cuadrilla a juntarse para tomar una decisión, optando por dar continuidad a los actos.

Ahora el coronavirus ha provocado algo impensable, que los mirandeses vean peligrar nuevamente sus fiestas. De momento han quedado suspendidas a la espera de encontrar nueva fecha si la situación sanitaria lo permite.