La amenaza de las vides

P. Velasco
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Las enfermedades de la madera son uno de los principales problemas a los que se enfrentan los viticultores, ya que se ha detectado presencia de hongos casi en el 60% de parcelas

Imagen de archivo de un hombre cuidando unas vides. - Foto: Adrián Del Campo

El cambio climático, los nuevos aranceles de Estados Unidos, el coronavirus, el Brexit... Trabas a las que se deben enfrentar las bodegas de Castilla yLeón para competir en un mercado globalizado y que se suman a ‘viejos’ problemas como la amenaza de las enfermedades de la madera que pueden estropear sus vides. Un mal conocido de sobra por los viticultores de las diferentes zonas vinícolas de la Comunidad y que tiene una mayor repercusión en denominaciones de origen como Toro o Tierra del Vino de Zamora. 
El Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl) realizó una investigación para conocer la expansión de esta amenaza para las vides de la Comunidad en las principales denominaciones de origen - hay que recordar que Castilla y León tiene en la actualidad 14 indicaciones protegidas-. Dicho estudio se inició a raíz de la denuncia de los viticultores de Toro sobre la expansión de la yesca en sus viñas. De esta forma, se hizo una «foto fija» de cómo estaba el viñedo castellano y leonés referente a este tipo de enfermedad a través de la evaluación de síntomas visuales de 200 cepas por parcela realizadas en los meses de agosto y septiembre.
Dicho muestreo reflejó unos datos preocupantes para los viticultores, ya que recoge que el inoculo de las enfermedades de la madera se encuentra en el 60 por ciento de las parcelas de vides de nuestra Comunidad pese a que, según los datos recabados por el Itacyl, el porcentaje que puede llegar a estar afectado es pequeño, entre un dos y un tres por ciento. «Esto demuestra que hay un riesgo para las parcelas y si no se hacen los cuidados adecuados se puede extender a otras plantas», recalcó el investigador del Itacyl, Enrique Barajas. Además, se demostró que había denominaciones de origen más castigadas que otras, como es el caso de las de Toro y Tierra del Vino de Zamora, donde el porcentaje es más alto.
Por este motivo, desde Itacyl se pusieron en marcha una serie de conferencias en las que, además de las conclusiones del informe, se incide en las recomendaciones preventivas para que esa fuente de inoculo no vaya a más, «que es lo único que se puede hacer hoy en día, ya que en la actualidad no existe ningún producto que lo cure, no hay solución contra estas enfermedades», aseguró.
Amenaza global

Las enfermedades de la madera son «una amenaza global», ya no solo para Castilla y León, sino para toda España. «Lo que pasa es que en la Comunidad somos los pioneros en hacer esta foto fija, porque es la única Comunidad que ha hecho una prospección de tantas parcelas», recalcó Barajas, que señaló que, por ejemplo, en Francia las vides afectadas están en torno al once por ciento.
«Muchos viticultores tiene parcelas en la que la situación es dramática, porque cortan la planta e intentan renovar hasta que encuentren la madera sana. Este grupo de enfermedades son muy complicadas», detalló el investigador del Itacyl.
Entre las recomendaciones que realizan se encuentran las de podar la planta antes de la campaña de poda marcar las plantas que estén afectadas. Además, en las nuevas plantaciones se recomienda utilizar material sano y evitar el estrés o el forzado excesivo para la entrada prematura en producción, durante los primeros años, y durante la formación y la conducción de la viña joven es preferible la poda en verde en lugar de la eliminación de sarmientos en invierno, evitando la poda a ras de la madera vieja.
Por denominaciones

El estudio sí reflejó una mayor afección en la provincia de Zamora. Aunque las causas no están claras, desde el Itacyl se lo atribuyen a que el viñedo quizás sea mayor respecto a la edad media o que el clima es más extremo o las plantas más estresadas.
Además de esta investigación, a a nivel nacional se ha llevado a cabo un proyecto con muchos centros de todas las comunidades autónomas para intentar buscar alguna solución. «Hemos hecho estudios en plantas jóvenes, donde se han inoculado los hongos en muchas variedades para ver si había alguna variedad resistente. Si nosotros descubrimos que determinada variedad, ver si es resistente, después analizamos el genoma de esa variedad para ver si encontramos algún gen de resistencia que en un futuro no muy lejano con ese gen podamos inocular a otra variedades para que sean resistentes», explicó Barajas, que matizó que se trata de «un proceso muy lento».
El investigador del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León también remarcó que el primer proyecto de investigación que se financió sobre las enfermedades de la madera fue a principios de los años 90 y «todavía sigue dándose financiación, aunque la verdad que soluciones estamos lejos de obtener soluciones curativas».



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