La pandemia provoca ansiedad a un tercio de las enfermeras

A.G.
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El HUBU participa en un estudio con varias universidades y otros hospitales sobre la afectación emocional que ha supuesto esta crisis entre sanitarios y en la población general

Las enfermeras son uno de los colectivos sanitarios que más ha sufrido la tensión e incertidumbre de la pandemia - Foto: Alberto Rodrigo

El colectivo de las enfermeras es uno de los que más ha arriesgado desde el inicio de la pandemia ya que su cercanía al paciente le ha expuesto profundamente al coronavirus y no siempre ha contado con la protección idónea y esto, además de la elevada carga de trabajo y el hecho de ser testigo de una enfermedad tan dura de la que muchísima gente ha muerto sola, le está pasando factura a nivel emocional. Así lo revela el trabajo Programa Informático de Intervención individualizada en salud emocional para población general y profesionales sanitarios: Nuevos retos sociales y de salud pública por COVID-19, cuya investigadora principal es la psicóloga María del Carmen Pérez Fuentes, de la Universidad de Almería, en el que está participando el Hospital Universitario de Burgos (HUBU) además de la UNED de Almería, la Universidad Alfonso X El Sabio, la Universidad de Murcia, la Universidad de León, el Hospital Universitario Mutua de Tarrasa y la Universidad Autónoma de Chile, y que cuenta con la colaboración de la Diputación de Almería.

Con motivo del Día Internacional de la Enfermería, que se celebró el pasado día 12, se han dado a conocer algunos resultados referidos a estas profesionales, todavía muy preliminares, pero que dan alguna pista de cómo está dejando tocadas a las enfermeras esta crisis. Así, un tercio presenta ansiedad e insomnio y el 25,4%, síntomas físicos (dolores de cabeza, náuseas, diarrea…). Hay un 9,1% que presenta disfunción social (aislamiento, no querer saber nada de nadie tras volver de trabajar, por ejemplo) y hay un 1,8% que podría tener síntomas compatibles con una depresión grave.

"El objetivo general del proyecto es desarrollar un programa individualizado para el abordaje de disfunciones emocionales tras la covid-19 con la intención de prevenir los problemas de salud mental en la población general y en el personal sanitario", afirma Azucena Santillán, enfermera del HUBU implicada en esta investigación, que cuenta con el apoyo de la Dirección de Enfermería del centro.

Para ello, explica, se ha elaborado un cuadernillo que contiene diversos cuestionarios que los participantes contestan y con sus respuestas se va a elaborar una herramienta informática, una aplicación que ayude a reconstruir la salud emocional de forma personal, a cada uno: "Sabemos que es un cuestionario muy largo y muy detallado porque analiza aspectos muy diferentes y creemos que es ahí donde reside su interés, sobre todo porque luego no se va a quedar en un simple análisis de la realidad, de lo que ha ocurrido en los peores momentos de la pandemia y de la desescalada, sino que se va a construir la herramienta que tratará de minimizar esos desajustes".

La enfermera añade que aún se desconoce la gravedad y la persistencia de la pandemia, y, por tanto, durante cuánto tiempo deberán mantenerse las restricciones y medidas públicas: "Lo que sí está claro es que la transición hacia la nueva normalidad será un proceso que pondrá a prueba la capacidad de adaptación de todo el mundo. Ante situaciones de adversidad, algunas personas tienen un mayor riesgo de desarrollar alteraciones psicológicas como estrés postraumático o trastornos biopsicosociales, mientras que otras resisten y se adaptan bien. En el caso de las enfermeras hay que considerar que ya venían de una situación de burnout considerable".

"Un trabajo titánico". La investigación, ya se ha dicho, cuenta con el apoyo de la Dirección de Enfermería del HUBU, cuyo responsable, Carmelo Villafranca, ha puesto en valor el trabajo de todas las enfermeras en esta crisis, tanto en sus peores momentos como ahora, en la desescalada, por lo que implica de reorganización de un hospital que se había desestructurado totalmente para atender a pacientes de covid-19: "Ha sido un trabajo titánico el que han hecho y han demostrado que somos una profesión con una capacidad tremenda de adaptación y de entrega al sistema. En el área de críticos, que ha sido la más comprometida, las compañeras han dado lo mejor de sí; muchas, además, eran de quirófanos o de unidades de hospitalización y entre todas han contribuido a los buenos datos que presentan los pacientes críticos covid que han pasado por nuestro hospital".

En este sentido, explicó que la salud emocional de las enfermeras ha preocupado a la dirección del hospital desde el primer momento: "Por eso, el servicio de Psiquiatría y Psicología Clínica desarrolló muy al inicio de la crisis un programa de atención tanto a pacientes y familiares como a sanitarios y desde el principio estuvimos muy en contacto con ellos para que se diera atención psicológica a los profesionales que estaban en primera línea y que la precisaran".

A juicio de Villafranca, lo novedoso de la enfermedad, la alta carga asistencial a lo largo de muchas semanas, el miedo al contagio y el hecho de haber contado en el área de pacientes críticos con profesionales no habituales del mismo ha generado "miedo, incertidumbre y ansiedad", por eso, cuando Santillán le explicó el proyecto les pareció "fantástico que una enfermera de nuestro hospital pudiera participar en un estudio multicéntrico a nivel nacional que midiera ese impacto y creara una herramienta para mejorar la salud mental, y la hemos apoyado desde el principio".

El director de Enfermería destacó, por otro lado, que la intervención psicológica del HUBU con sus profesionales se ha centrado mucho en que acudieran en los primeros momentos para evitar el agravamiento de los síntomas: "Para ello se elaboraron unos trípticos con estos signos de alarma de tipo emocional (irritabilidad, ansiedad, sentimientos de culpa…) y físico, de tal manera que en cuanto se detectaran se pidiera ayuda".

Por su parte, el psicólogo clínico del hospital Jesús Sánchez, encargado de coordinar este apoyo, explica que, por el momento, han sido 30 profesionales entre enfermeras y auxiliares de Enfermería las que lo han solicitado aunque puntualiza que el dato no está al cien por cien al ser muchos los psiquiatras y psicólogos y también residentes quienes están implicados en esta tarea: "Es posible que ahora que todo vuelve a una cierta normalidad en el hospital pueda haber una reacción emocional a todo lo vivido y sea a partir de ahora cuando necesiten más atención psicológica".