Crecen un 225% los usuarios atendidos por Cruz Roja

S.F.L.
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La ONG briviescana pasa de ocuparse de 187 personas a 421 durante el estado de alarma. También se ha prestado material informático para que 7 estudiantes puedan seguir sus estudios online

De las más de 50 personas que cooperan en Cruz Roja Briviesca, únicamente han continuado con el voluntariado 10. - Foto: DB

Con la llegada de la pandemia a España, Cruz Roja Briviesca comprobó cómo su trabajo aumentaba por días, tanto que en cuestión de dos meses el número de usuarios atendidos por la institución se ha disparado un 225%, pasando de ser 187 personas las que precisaban apoyo hasta el momento de la entrada en vigor del estado de alarma a 421 en la actualidad. De estas, un elevado porcentaje necesitó que le realizaran las compras, recibir una atención personalizada telefónica, material didáctico y en algunas casos entrega de alimentos y ropa.

El cierre de las aulas del instituto y los dos colegios obligó a que los alumnos siguieran sus clases a través de plataformas online. Sin embargo, no todas las familias de la capital burebana cuentan con recursos suficientes para disponer de ordenadores, teléfonos inteligentes, tabletas o conexión a internet. Así, la agrupación ha prestado material tecnológico para que siete estudiantes puedan finalizar el curso sin ningún tipo de obstáculo.

En uno de los casos, los voluntarios se han encargado de imprimir las tareas, acercárselas al escolar al buzón de su casa y, una vez que las terminaba, las devolvían a Cruz Roja y desde allí las escaneaban y las mandaban al instituto. «Intentamos que todos los jóvenes dispongan de las mismas oportunidades», declara Begoña Hermosilla, miembro de la institución briviescana. Las funciones en las que Cruz Roja trabaja a día de hoy son diferentes a las de antes de que la COVID-19  entrara a formar parte de la vida de los ciudadanos. Las actividades y la programación anterior se cortó de raíz y los voluntarios, que de los más de cincuenta que colaboran normalmente tan sólo han ejercido su labor una decena, se han ocupado de continuar enviando entretenimiento a través de las redes sociales o WhatsApp.

Apoyo psicológico. Otra de las tareas más importantes que han llevado a cabo ha consistido en otorgar apoyo psicológico a aquellas personas que residen solos, tanto en la capital burebana como en distintos pueblos de La Bureba.  «Ofrecemos junto con la ayuda de los cuidadores ese amparo para que los ánimos no flaqueen y así intentar que los usuarios lleven la situación de la mejor manera posible», expone la voluntaria. Se han puesto en contacto vía telefónica todas las semanas para «conocer su estado e intentar que se distraigan un poco y así favorecer el aislamiento», añade. Para ello cuentan con la experiencia de una profesional de la psicología, que les remite  material para los solicitantes en forma de vídeo, juegos o manualidades.

Asimismo, han acercado medicinas a los domicilios. Algunos de los usuarios siguen un tratamiento con metadona que normalmente consiguen en Burgos. «Con esta situación hemos sido nosotros los que les hemos suministrado esta sustancia cada quince días», apunta Begoña.

Pese a que la oficina de la entidad permanece aún cerrada, el teléfono de contacto está operativo las 24 horas del día para atender cualquier consulta. Aparte de las labores de asistencia directa a los vecinos, los voluntarios también han fabricado batas y mascarillas y han colaborado con el Ayuntamiento de la ciudad, el Ceas y Cáritas para hacer lotes de comida y entregárselos a familias necesitadas.

El rastrillo solidario, en breve. Cruz Roja había organizado un rastrillo solidario en Briviesca la semana en la que entró el estado de alarma y por ahora no quiere aventurarse en fijar una fecha para su apertura. La intención es que en la próximas semanas el local donde se ubica, en la calle Mayor, abra sus puertas para que los ciudadanos puedan adquirir ropa, calzado, juguetes o mobiliario doméstico a precios populares.