Miles de personas marchan contra la reforma con la vista puesta en la huelga

H. Jiménez/Burgos
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8.000 manifestantes según los sindicatos y 4.000 según la Policía Nacional llenan las calles del centro en protesta por lo que consideran «un ataque frontal a los derechos de los trabajadores» por parte del Gobierno de Rajoy

Manifestación del 19 F contra la reforma laboral - Foto: DB/Miguel Ángel Valdivielso

No hacía falta decir mucho más. La pancarta de cabecera de la manifestación en la capital burgalesa contra la reforma laboral estaba presidida por un gran ‘NO’ en mayúsculas, suficiente para expresar el rechazo que representaba.
Miles de personas (4.000 según la Policía Nacional y 8.000 según los sindicatos convocantes) tomaron las calles del centro durante una hora y media, en un acto de protesta que superó con creces la asistencia de, por ejemplo, cualquier 1 de Mayo que mide anualmente la fuerza sindical.
Cuando la cola de la manifestación aún no había terminado de cruzar el pasaje del edificio Feygon provenientes de la Plaza de España, los primeros integrantes ya estaban en la Plaza Mayor tras recorrer la calle Concordia, la plaza de Capitanía, Laín Calvo, La Paloma, la Plaza del Rey San Fernando, el arco de Santa María y medio Paseo del Espolón.
UGT y Comisiones Obreras organizaron un acto que puso de manifiesto el recelo de los trabajadores ante los cambios aprobados por el Gobierno de Mariano Rajoy. Los gritos de «huelga, huelga» al finalizar los discursos de los secretarios generales evidenciaron que el ambiente se decanta, cada vez más, por un paro general que nadie descarta, muchos esperan y que los sindicatos han enarbolado en caso de que no haya marcha atrás en la reforma.
Fidel Velasco, de Comisiones Obreras, fue muy duro en su repaso a un texto legal que a su juicio abarata el despido, generalizará los ‘minijobs’, favorecerá la destrucción del empleo y otorgará «un poder discrecional a los empresarios» tras llevar a cabo «un ataque frontal a los derechos de los trabajadores».
Por su parte el máximo responsable de UGT, José Luis García Pascual, clamó contra un Ejecutivo que «ha asumido la lógica de un país intervenido» aún sin estarlo, que tiene «el despido como nuevo dogma» y se dirigió a los trabajadores para decirles que aunque «corren malos tiempos para nosotros» la lucha es una «obligación».
Antes del acto en la Plaza Mayor la manifestación había recorrido las calles de la ciudad desde las 12 del mediodía. Tras la pancarta de cabecera caminaba otra que apuntaba «En defensa del empleo» y que añadía: «Qué bonito es legislar cuando a ellos no les va a tocar».

«¿Dónde están? no se ven»

Los participantes en la marcha, entre los que se encontraban varios dirigentes locales y provinciales del PSOE una vez que el principal partido de la oposición había expresado su apoyo a este acto, caminaron la mayor parte del trayecto en silencio o charlando distendidamente en medio del ruido de silbatos, bocinas y sirenas que siempre acompañan a estas manifestaciones. Solo de vez en cuando algunos sindicalistas coreaban el «¿Dónde están?, no se ven, los votantes del PP» y otros se animaban a cantar La Internacional que emitían los megáfonos del coche de cabecera.