Desescalada hacia la ruina

Antonio Pérez Henares
-

La última prórroga del estado de alarma no evita el comportamiento 'gansteril' de Sánchez, que amenazó a 3,5 millones de familias con retirarles los ERTE

Desescalada hacia la ruina - Foto: Borja Puig de la Bellacasa

Inés Arrimadas le dio lo que ella creía la ultima prórroga al estado de alarma y puede que lo pague caro. Su intención podía ser buena, pero la bajada a los infiernos está empedrada de buenas intenciones y más aún si se fía a la palabra de Sánchez, pues nadie mejor que él encarna el ciscarse en ella y traicionarla en cuanto le conviene. De hecho, nada más saberse con ella en la mano, recuperó toda su soberbia y anunció que ahora ya la quiere para seis semanas. O sea, poder gobernar como le gusta, al decreto y al dictado, con las teles en plan NODO, la oposición atada y la población bajo arresto domiciliario. A Ciudadanos a la salida ya se les empezaba a poner esa cara que se te pone cuando comienzas a darte cuenta de que te la han metido, de nuevo, doblada.
El prologarla por dos semanas más, era quizás lo mas sensato, pero solo si la cosa era para comenzar a salir no con un reventón sino con cierto orden y concierto. Pero se ve que no es eso lo que Pedro sigue teniendo como designio. Y por ello, el grave riesgo, asumido por la jerezana, si no tiene letra pequeña de otras ventas, que honradamente no creo que lo tenga, era al menos digno de ser analizado antes de crucificarla a ella y mandar a la hoguera a Cs. 
Aunque para ello haya de tragarse y asumir que se daba balón de oxigeno a la contumaz insensatez de un Gobierno que se ha hecho un abuso obsceno de él - visto lo visto intentará seguir haciendo- y no lo ha utilizado para lo que sí se debía, por ejemplo, los nunca vistos test. Particularmente repulsivo, y mi sorpresa ha sido mucha al comprobar que se tomaba como algo normal, ha sido el comportamiento gansteril y chantajista del sanchismo, pues no puede calificarse de otra manera su amenaza: «Si no me mantienen el estado de alarma me cargo los ERTE y dejo tiradas a 3, 5 millones de familias». Y el colofón ya digno de la Mano Negra: «¡Ah, y si eso os pasa es por culpa de los que me votan en contra!». O sea, que los ciudadanos son los rehenes de Sánchez, y si no le sale lo que quiere, si rechazan su protección, los arroja a las tinieblas. ¿Dónde esta escrito que aprobar los ERTE haya de ir unido a que haya que tragar con que debemos renunciar hasta que el día a nuestros derechos individuales, ciudadanos y constitucionales?
Así que dos semanas más de estado de alarma. Pero ya tengo para mí, que a pesar de los ruidos mediáticos continuos que seguirán con la matraca de este asunto u otros similares lo que ya, por mucho que el Gobierno se ponga a ocultar parados al igual que esconde muertos, no va a poder obviarse ni un segundo es la hecatombe económica. Que no es mañana, que es hoy aunque no aparezca por la tele, y es lo que va a ser y por mucho tiempo la primera y esencial preocupación de los españoles. Y no sé si me asustan más las terribles previsiones, los datos devastadores o la inaudita puesta en escena del Gobierno y sus recetas. 
Quizás sea la ínclita ministra de Trabajo quien mejor nos dé la pista de lo que, amén del hundimiento, se nos avecina. La señora, el día de los datos pavorosos del paro, ya cercanos en las listas de demanda de empleo, a los cuatro millones (pero añadan los 3,5 de ERTE y 1,5 de autónomos con cese de actividad y les da lo real, nueve millones, lo que ocultan) se descuelga, muy contenta, diciendo que se ha batido un récord de dinero pagado por tal concepto. Feliz estaba. Y supongo que seguirá estándolo durante los meses que vienen. Porque aunque no se quieran enterar y su receta sea la paguita a todos, que insistiré de nuevo, es perentoria para quienes se encuentren desamparados en estos momentos excepcionales, pero no puede convertirse en renta vitalicia y para siempre para quienes ni tuvieron ni tienen intención alguna de trabajar en toda su vida, de la tremebunda crisis que ya tenemos encima no se sale con subsidios, sino creando trabajo y para ello hay que salvar las empresas, dar respiro y facilidades para salir adelante. Cosa que este Gobierno no parece que tenga, sino bien al contrario, interés alguno por hacer.
Va a ser el paro y la dramática situación económica lo que de aquí en adelante el asunto trascendental, y todo lo demás quedará reducido a anecdótico. Porque se va a tratar, y sin metáforas, de las cosas del comer y las monsergas cuando hay necesidad y angustia ya cuelan mucho menos. La realidad es que vamos a encontrarnos con un porcentaje muy superior al 20 por ciento y puede que muy cerca, si no lo supera del 30 de paro real de la población activa, porque ¿qué porcentaje de los ahora sometidos a ERTE van a reengancharse a sus puestos de trabajo? Con toda la campaña turística ya arruinada, con pequeñas y medianas empresas agonizantes o ya muertas, con el comercio sin aire ni ventas, ¿creen ustedes que se van a conseguir recuperar siquiera la mitad de esos empleos? Ojalá y más aún si fuera el cien por cien, pero no va a ser eso lo que suceda.
Estamos, aunque le pondrán un nombre amable para disimularlo, sentenciados al rescate. A que la Unión Europea venga en nuestra ayuda y nos preste, pues será préstamo, lo necesario para sobrevivir y cuyo monto superará cualquier percepción cuantitativa. ¿Alguien cree que no lo va a entregar sin condiciones ni vigilancia? ¿Y que además será gratis? Vamos, que como somos tan de fiar y nuestro Gobierno bipolar, ofrece tal garantía y da pruebas de la mayor sensatez en cuanto a gasto se refiere, la UE no va a poner ningún problema en darnos lo que pidamos. ¿Puede haber mejor garantía que tener a la extrema izquierda populista en el Gobierno?
Nadie a día de hoy sabe por qué derroteros discurrirá todo ello. Lo que si sabemos ya es que el derrumbe es colosal, que nuestro PIB bajarás cerca o aún mas de un 10 por ciento y que el paro se cuente como se quiera, cuando se vayan substanciando ERTE, reincorporaciones y despidos, estará muy por encima de esos cuatro millones que ahora ya asustan. Ah, y se me olvidaba, no dejen de contar con los nueve millones de pensionistas y lo que eso supone cada mes. ¿Creen ustedes que no va a ser necesario tocar nada?
Bautizan a esta fase (lo de poner nombre y lanzar consignas se les da de miedo) como desescalada. ¿Y hacia dónde desescalamos? ¿Qué nos aguarda abajo? Pues me volverán a llamar agorero los que me lo llamaron cuando osé decir que esto no era la gripe que decía Simón, que iba a tener cuatro o cinco casos, y que comenzarán, ya lo están haciendo, con milongas de brotes verdes, pero lo que veo ahí abajo y lo que las gentes de a pie me cuentan, es paro y ruina. Y con los labradores que tenemos en La Moncloa puede que, además, plagada de cardos.