"Camela ganaría al reguetón en una batalla musical"

María Albilla
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«Nunca debí enamorarme de ti... narai na nai na nai na nai...». Aquí tienen la que podría ser la banda sonora de este ratito de lectura. Si la conocen, no se les quitará ya de la cabeza.

"Camela ganaría al reguetón en una batalla musical"

El technocamela llegó en la década de los 90 para quedarse. Aunque nadie se lo esperara, aunque nadie se creyera que desde los distribuidores de cintas de las gasolineras pudiera llegar a las ferias y verbenas de cualquier pueblo de todo el país y a llenar conciertos. Dioni Martín y Ángeles Muñoz, junto a Miguel Ángel Cabrera en los inicios del grupo, dieron en la tecla de un sonido muy particular que les ha mantenido en los escenarios los últimos 25 años. Ahora cuentan su historia en Camela por Camela.
Saben que le han puesto música a mis veranos, ¿no?
¿Ah, sí? No sabes lo que nos alegramos de que la gente disfrute de nuestra música y formar parte de sus vidas.
¿Se han cruzado con alguien que no sepa replicar a un «Escúchame» un «compréndelo»?
La verdad es que no. Parece una respuesta automática.
Seguiríamos con que «es imposible nuestro amor...» ¿Ustedes tienen amores imposibles? 
No, la vida nos ha sonreído en ese sentido. Nuestros amores son la música, nuestras familias y nuestros fans.
¿Cómo ven un verano sin conciertos a la vista?
Algunos intentaremos hacer, cumpliendo con toda la normativa de Sanidad, pero se nos hace muy difícil quedarnos en casa tanto tiempo. Además, somos los responsables de nuestra gente,  técnicos, músicos, transportes, equipos… que también necesitan trabajar.
¡Y sin verbenas! ¿Se hubieran podido imaginar algo así?
No, ni en nuestros peores sueños hubiéramos pensado que algo así a nivel mundial pudiera ocurrir.
En una tómbola suena Camela a todo trapo. En la de al lado, reguetón. ¿Quién gana la batalla musical?
Seguro que Camela.
Si un casete es ahora una reliquia, ¿Ángeles y Dioni son entonces leyenda?
Quién sabe... Llevamos ya 26 años sin parar en este mundillo… el tiempo lo dirá.
¿Quedará alguna cinta en alguna gasolinera? ¿Se imaginan?
Seguro que en alguna quedan, pero no solo de Camela. También  de Julio Iglesias, de Alejandro Sanz…
Caramba con los cuñaos… En este caso no habrá chistes de este tema… ¿Se llevan bien o también se enganchan de vez en cuando?
Como en todas las familias, normalmente nos llevamos muy bien pero a veces sale el carácter de uno de los dos, aunque se nos pasa enseguida.
Durante muchos años fueron tres.  ¿Se echa de menos una voz que desempate?
La verdad es que al principio a Ángeles le extrañaba un poco en las actuaciones, pero han pasado muchos años y ya no. Él (Miguel Ángel Cabrera) decidió tomar su camino y nosotros le respetamos.
Pero no todo habrá sido buena sintonía, que 25 años dan para mucho. ¿Cuál ha sido su peor momento?
Alguno ha habido, pero es mejor recordar siempre lo buenos y dejar atrás lo malo.
Pues entonces, ¿cuál ha sido el mejor?
Cada concierto es el mejor o con ese espíritu subimos siempre al escenario, a dar lo mejor de nosotros a nuestro público, que se lo merece todo.
Cuando grababan maquetas en el radiocasete de dos pistas, ¿qué esperaban de aquello?
Nada. Éramos unos niños jugando con un sueño… ¡Quién nos iba a decir que iba a pasar todo lo que nos ha pasado!
Y, sin embargo, el technocamela forma parte de la Historia de la música nacional. ¿Son unos supervivientes?
No creo, lo que sí hemos tenido la suerte de tener unos fans incondicionales.
La crítica no ha sido benevolente prácticamente hasta Rebobinando. ¿Saben por qué?
Ya antes de Rebobinando la cosa había cambiado mucho. Quizás  al principio no se nos tomo muy en serio, empezamos en una compañía muy pequeñita y los expertos pensaban que íbamos a ser flor de un día, pero aquí seguimos con muy buena salud. Además, hoy la gente joven ve la música de otra manera.
Camela es mucho más que lo que se ve… ¡es una familia entera!
Sí, o eso nos gusta creer. Somos una gran familia donde está la gente que trabaja con nosotros, que todos llevan muchísimos años y también todos esos seguidores que han ido creciendo con nuestra música. Comenzaron siendo unos adolescentes y hoy son ya padres de familia.
Les gusta entregarse a los fans. ¿Les podréis devolver lo que os han dado?
Nunca se lo podremos devolver, pero desde luego estamos dispuestos a darlo todo por ellos.