Denuncia la muerte de 23 reses en 2 años por ataque de lobos

S.F.L.
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Paulino Carranza, de Barcina de los Montes, que también ha perdido dos perros domésticos por mordeduras a menos de 15 metros de su domicilio, calcula que las pérdidas a las que se enfrenta superan los 8.000 euros. Reclama ayudas a la Junta

Denuncia la muerte de 23 reses en 2 años por ataque de lobos - Foto: S.F.L.

El ganadero de vacuno Paulino Carranza, natural de Barcina de los Montes, reclama a la Junta de Castilla y León que le indemnice como consecuencia de la pérdida de sus animales por los ataques de lobos. «En los últimos dos años he perdido 23 reses, 21 terneros y 2 vacas. El último ayer. Esto no puede seguir así, la administración no se hace cargo de remunerarme, únicamente lo hace mi seguro. Calculo que las pérdidas a las que me enfrento ascienden a mas de 8.000 euros, ya que por cada ternero muerto me corresponden de 350 a 380 euros, y en dos años me van matando a 23. Se me debe mucho dinero», denuncia el afectado. Igualmente 2 perros domésticos también murieron en ataques a menos de quince metros de su domicilio.
Los ataques de lobo siguen siendo constantes en la zona de Oña y Barcina donde llevan dos años de intensa actividad, solo en el último mes han matado 3 terneros. Cuando ayer temprano por la mañana se dirigió a la zona donde pastaba el ganado, se encontró de nuevo con un choto muerto, el cual presentaba heridas provocadas por mordiscos en la parte trasera de su cuerpo. «Si no tuviera seguro no podría reclamar la muerte de mis animales, yo he reclamado hasta en doce ocasiones, pero al tener alta la prima, la Junta me deniega la petición», apunta Carranza.
Según el Plan de Conservación y Gestión del Lobo en Castilla y León es necesario regular los pagos compensatorios a percibir por los ganaderos afectados por los ataques. El artículo 10 de la orden FYM/461/2016 dice expresamente que los pagos regulados por esta orden son incompatibles con cualquier otro tipo de ayudas o indemnizaciones otorgadas por Administraciones Públicas que comporten un enriquecimiento injusto del solicitante.
Otro de los problemas añadidos es que el lobo no solo daña cuando mata. Las cabañas ganaderas se ven también mermadas cuando, ante un ataque de lobo, algunos de los animales acaban despeñados, huyen despavoridos y desaparecen o sufren heridas que, a corto o medio plazo, acaban con su vida o les inutilizan. Francisco Javier Martínez, arrendatario del coto de caza mayor de Barcina de los Montes, apunta que «se tienen que tomar medidas por parte de la Junta para solucionar este problema. Se han presenciado ataques a perros durante cacerías y ha generado una especial alarma, al constatar que estos lobos no responden al comportamiento habitual sino que han perdido el miedo a las personas».
Como medidas para acabar con el problema Martínez propone el control o eliminación de los lobos que actúan en la zona. «En las fechas en las que estamos las lobas estarán pariendo o a punto de parir y eso si que va a empezar a ser un problema serio porque los cachorros necesitarán carne y los padres tendrán que matar. Veremos si la administración se menciona y a ver a que extremo llegamos», declara.


FUERA DE CONTROL

El ganadero y el arrendatario del coto aseguran que es necesario un control de la población de lobos porque «la situación se está yendo de las manos. Barcina es el lugar donde mayor presencia se ha detectado según varios testimonios. Hace tres años ya hubo un problema similar en Condado de Valdivielso y todo hace pensar que la manada se ha desplazado. Además, allí donde hay lobo, no hay jabalí y los cotos de caza, que son una de las principales fuentes de ingresos para las juntas vecinales, pierden atractivo para los cazadores».
El representante municipal de Barcina afirmó con motivo de otros ataques que «el 80% de los ingresos dependen de coto y pastos por lo que la pérdida de éstos por los ataques al ganado arruinaría al municipio».

Estos ataques se achacan a perros híbridos nacidos del cruce entre una loba y un perro asilvestrado en la zona de Oña. Este tipo de animales presentan una apariencia física muy semejante al lobo ibérico pero su carácter es mucho más agresivo, incluido con las personas, algo que coincide con las observaciones de los ganaderos y cazadores así como del tipo de ataque.


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