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La revolución del aceite

Maricruz Sánchez (SPC)
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Del virgen extra amontillado a los arbequinos ecológicos con vitaminas, Castillo de Canena reinventa el mundo del AVOE

La revolución del aceite

Soñar con maridajes únicos, con sabores sorprendentes y sugerentes, con productos que aúnan calidad y propiedades añadidas al formato original. Imaginar es fácil, pero materializar una innovación constante en un mercado tan exigente y en expansión como el del AVOE resulta todo un reto. Un desafío que asume como propio Castillo de Canena, empresa cuya tradición olivarera se remonta a finales del siglo XVIII.

La última locura de la firma, lograr un arbequino amontillado, algo inédito hasta la fecha: un aceite de oliva virgen extra arbequino joven impregnado con los complejos aromas de un vino amontillado viejo, afinado en una barrica de Jerez con más de medio siglo de historia.

El exquisito proyecto cuenta con una madrina especial, Paz Ivison, una de las más reconocidas periodistas enológicas que existen en España. Premio Nacional de gastronomía y jerezana de nacimiento, está muy unida por lazos de amistad a la familia Vañó, propietaria de la marca de AVOE premium.

«La creación de este producto es fruto de la inspiración. Del sueño de una noche de primavera de fusionar el olivo y la vid, la esencia de Jerez y de Jaén», explica Ivison. «Quisimos unir dos mundos, aparentemente distantes, para transfundir en el alma de nuestros aceites las notas vigorosas y definidas de los vinos generosos jerezanos», añade.

«Trabajamos con nuestros amigos de Bodegas Lustau. Ellos nos regalaron una barrica de roble americano con una vejez de más de medio siglo, que contenía amontillado que nunca antes se había embotellado para la firma jerezana», señala por su parte Francisco Vañó, director general de Castillo de Canena.

Para Vañó, esta ha sido una labor «compleja», pues «hubo que calibrar el tiempo de afinado del arbequino para evitar que la microoxigenación que aporta la madera -tan positiva en el vino- lo enranciara». Tras varias pruebas, algunas fallidas, se logró la fusión perfecta. Sorprendente en nariz y al paladar, un AVOE ideal para maridar con cantidad de platos y materias primas, desde los pescados y las carnes a las conservas, el foie, los frutos secos e, incluso, el chocolate negro.

 

Salute pero oleum

El campo de Castilla de Canena, donde crecen sus olivares, se ubica en Úbeda (Jaén), junto a la Sierra de Cazorla y en el corazón del alto Valle del Guadalquivir. En esos terrenos clava sus profundas raíces la familia Vañó, propietaria del castillo renacentista que da nombre a la marca. Una firma con la innovación como enseña.

En esta línea, entre los últimos lanzamientos de la casa, además del amontillado, está la gama de aceites funcionales Salute Per Oleum, unos arbequinos ecológicos enriquecidos con vitaminas y compuestos naturales que añaden salud a su valor nutricional. Existen tres variedades: InmunÓleo, con vitamina D3; Mi primer Aceite y Nosotras, con Omega 3 y cúrcuma; y el Antiox, con vitamina E y Coenzima Q10.