Capturan un 40% más de palomas para tenerlas controladas

C.M.
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En las terrazas de la Plaza Mayor se concentran para buscar comida. - Foto: Luis López Araico

La abundante presencia de palomas en la ciudad provoca importantes daños en el mobiliario urbano, en las fachadas de edificios, especialmente en los históricos, o en los negocios particulares a pie de calle. En 2018 se capturaron 1.138.

El Servicio de Sanidad y Medio Ambiente del Ayuntamiento trata de controlar su población para que no se resulte molesta. Cada año se procede a la captura de unos 800 ejemplares, pero en 2018 la cifra se elevó a 1.138 palomas, un 40% más debido a su mayor proliferación.

Según los datos facilitados en este área municipal, las zonas en las que se capturaron estos animales fueron la calle Concepción, el parque Félix Rodríguez de la Fuente, calles Málaga, Juan Brovi, las Llanas, San Agustín, Pedro Maldonado, Plaza de Vega, La Antigua, Colón, Santocildes, Calzadas, Averroes, Barriada Inmaculada, Frontón, Reyes Católicos, Espolón, Monasterio San Juan, Condesa Mencía, Pasaje Buenavista, Regino Sainz de la Maza, Padre Aramburu, San Francisco, Paloma, San Cosme, parque de la Luz, plaza Alonso Martínez, Plaza Mayor, G-3 o incluso en edificios sin uso como es el caso del Hotel España.

Las capturas se realizan a lo largo de todo el año, en muchas ocasiones respondiendo a reclamaciones y sugerencias de vecinos pero es en los meses de diciembre y febrero en los que más se incrementa. El servicio de control de plagas cuenta con dos operarios aunque no solo se dedican a capturar las palomas sino a trabajos de desinfección de edificios públicos y desratización de la vía pública. El sistema principal de captura es el de la red impulsada mecánicamente tras cebar a las aves durante un periodo aproximado de 10 a 15 días.

Cuando los animales están confiados, los operarios lanzan la red y las atrapan. En otras ocasiones se usan jaulas autónomas de captura pero solo en casos puntales. Según explicó la concejala de Sanidad, Lorena de la Fuente, el destino de los ejemplares capturados suele ser la repoblación de palomares pero la mayoría se destruyen como Sandach (Subproductos de origen animal no destinados al consumo humano) que tienen una regulación especial. También se usan como pasto para rapaces.

Las palomas causan innumerables molestias y son un foco de suciedad. En algunas ocasiones toman edificios abandonados para refugiarse del frío y causan problemas entre los vecinos pero en otros casos aprovechan zonas céntricas en las que hay una elevada concentración de personas buscando algún alimento que llevarse a la boca.

De esto sabe mucho José María Ramos, el propietario del Café Centro, ubicado en la Plaza Mayor. Estos animales causan verdaderos problemas a los clientes que se sientan en su soleada terraza. Se refugian en los soportales que hay alrededor y están al acecho para hacerse con las galletas o el pan de las mesas. Un paseo bajo ellos permite comprobar su concentración en este espacio e incluso bajo los focos. En algunos casos se lanzan volando y tiran el café, lo que le obliga a reponerlo. "Se tiran directamente a la mesa de los clientes. Hay muchísimas en muchos casos debido a que los clientes las dan de comer. Al final acaban cagando a la gente. No se puede hacer nada", indica. En este sentido, asegura que aunque se limpie la zona de forma escrupulosa el problema sigue estando por la elevada concentración de palomas en este entorno y por las personas que las dan de comer.

Desde el Ayuntamiento hacen un llamamiento a los ciudadanos para que no les den comida para evitar concentraciones en un determinado emplazamiento.