Declaraciones cruzadas por los plazos del nuevo hospital

I.M.L.
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De izq. a drcha., Alejandro Vázquez (PP), Manuel Escarda (PSOE), Sofía Plaza, de la coordinadora, Pablo Fernández (Podemos), Manuel Mitadiel (Cs) y José Sarrión (IU).

El representante popular en el debate promovido por la Coordinadora por la Sanidad insiste en que desde la redacción del proyecto, que aún no está ni siquiera prevista en el calendario, ese será el plazo para la ejecución de las obras

El auditorio de la Casa de Cultura arandina acogía ayer a cerca de 250 personas expectantes ante lo que les iban a explicar los representantes de PP, PSOE, Podemos, Cs e IU en el ámbito regional, invitados por la Coordinadora por la Sanidad de Aranda y la Ribera, en la rampa de lanzamiento para el inicio de una nueva campaña electoral. Entre propuestas, compromisos políticos y alguna crítica a gestiones anteriores, se colaban los plazos para poder contar con el tan necesario nuevo hospital comarcal en la capital ribereña, a preguntas de uno de los asistentes y activo participante en la coordinadora, dicho sea de paso, porque los representantes de las formaciones políticas no tuvieron un momento para aludir a este proyecto en sus discursos.

La cuestión era sencilla, les pedían a los debatientes una fecha en la que se comprometían a que el nuevo hospital estaría funcionando. «El PP no pretende tomar el pelo a ningún ciudadano de la Ribera del Duero, faltaría más, y voy a reconocer aquí que la gestión del nuevo hospital de Aranda de Duero no ha sido, ni con mucho, la mejor, no me duele en prenda reconocerlo», empezaba a modo de disculpa el representante del PP, Alejandro Vázquez, para continuar con su discurso: «Voy a aventurarme a hacer algo que no hacemos los políticos, y es aventurarme a dar un plazo, sin otro ánimo que el de comprometerme con la población de Aranda, entre 4 y 5 años, si no existe ninguna falla en la empresa constructora», poniéndose la venda antes que la herida. Lo que no aclaraba era la fecha desde la que empezaba a contar ese plazo, que luego aclaró a preguntas de una periodista, que era desde el inicio de la construcción del inmueble, algo que aún se dilatará no se sabe cuánto en el tiempo, ya que solo ha comenzado el procedimiento de contratación de la redacción del proyecto y la dirección de obra.

El resto de los partidos políticos con representación en la mesa no se mojaron o no se quisieron mojar. Desde el PSOE, Manuel Escarda utilizaba el artificio de hablar de la necesidad de mejorar lo que hay ahora. «Hay que garantizar la continuidad primero, se supone que el hecho de que haya salido la licitación puede ser una garantía pero no se puede tener a la población asustada de que se va deteriorando la atención, se acaban las plazas de especialistas y no garantizar esa continuidad», apuntaba Escarda, pidiendo un aumento de la plantilla de especialistas. 

Las dos formaciones más a la izquierda, Podemos e IU, hacían un ejercicio de memoria. Desde las filas moradas, Pablo Fernández se preguntaba «¿desde cuando lleva el PP prometiendo un nuevo hospital? Mínimo desde el año 2011, ocho años, y a día de hoy, ni una piedra, y lo que se ha sacado hace dos días no es ni la licitación para la construcción del nuevo edificio sino para las obras previas», mientras que José Sarrión, de IU, criticaba que «ha sido una promesa permanente electoral pero nos encontramos con esta otra promesa que no tiene ni siquiera un compromiso de legislatura», insistiendo en que «en los años 90 ya se advirtió que aquí hacía falta un nuevo hospital y una vez más esto ha sido la crónica de un desastre anunciado porque la sociedad de Aranda de Duero lo lleva diciendo 20 años y ahora que es necesario, el plazo se dilata cada vez más».

Una línea similar seguía el representante de Ciudadanos, Manuel Mitadiel, que calificaba este proceso como «una obra de teatro que consiste en anunciar una y mil veces que vamos a hacer algo y siempre surgen obstáculos», aprovechando este momento para hacer una promesa a los asistentes. «Nosotros nos comprometemos a agilizar el proyecto si tenemos responsabilidades de gobierno y, no solo eso, a que no se desvíen obras», aseguraba.

En lo que todos estuvieron de acuerdo es que la sanidad en Aranda y la comarca ha llegado a un punto en el que los usuarios y los profesionales que la imparten no pueden continuar así, arrastrando falta de especialistas, tanto en la atención primaria como en la hospitalaria, lo que está empeorando cada vez más la calidad del servicio que se presta. Una de las expresiones que más se escucharon fue la defensa férrea, de todos los partidos, de una «sanidad pública, universal, gratuita y de calidad», ante un auditorio que se topa todos los días con consultas retrasadas por falta de facultativos, una lista de espera quirúrgica que sigue creciendo y necesidades sanitarias sin cubrir en la comarca.