Un botín de altura

B. Antón / Neila
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El refugio de las Lagunas de Neila, al que es prácticamente imposible llegar durante muchos meses debido al hielo y la nieve acumulados en la carretera de acceso, fue objetivo de los ladrones hace unos días

No era blanco fácil pero sí blanco. Parece que cuando planearon dónde ir a robar pensaron en la frase de circo ‘más difícil todavía’. Llegar hasta el refugio de las Lagunas de Neila,  a más de 1.850 metros de altura, resulta en esta época muy complicado, más que por la nieve, no muy abundante, por las placas de hielo formadas en la calzada y que impiden en la mayoría de los casos ascender por la carretera más allá de los 1.500 metros. Pero estas adversidades, a priori un sistema antirrobo más efectivo que una alarma, no supusieron problema alguno para los ladrones que hace unas semanas consiguieron llegar hasta el negocio hostelero, entrar en él y llevarse algunos de los electrodomésticos que había allí, como congeladores grandes o cortafiambres.
Al parecer, los ladrones emplearon un vehículo especial para subir hasta el refugio, pero se quedaron a unos 500 metros de él. Completaron el tramo a pie y, una vez dentro, trataron de arrancar una moto de nieve para poder acercar los objetos que sustraían hasta su propio transporte, pero no lo lograron, por lo que las cámaras y congeladores que robaron tuvieron que moverlos a pulso o con una carretilla.
Algo que les tuvo que suponer un gran esfuerzo, ya que al peso de las mismas, hay que sumar la dificultad de caminar cargados por un suelo con nieve y hielo y en una zona en la que estos días no se sobrepasa los cero grados ni durante los momentos de sol.
El caso ya está en manos de los investigadores de la Guardia Civil. Por la forma de actuar no se sospecha de una banda organizada, sino de ladrones inexpertos, ya que no priorizaron qué objetos llevarse y optaron por los más pesados y no precisamente los de más valor, ya que se trataba de electrodomésticos que ya tenían unos cuantos años. También trataron de adueñarse de la cafetera, pero no lo lograron.
La carretera por la que se accede a las Lagunas de Neila, en cuyo transcurso se encuentra este refugio, no se suele limpiar con máquinas quitanieves.De hecho, los adjudicatarios del negocio hotelero, en muchas ocasiones dejan el coche a 3 kilómetros y recorren esa distancia a pie, dada la imposibilidad de llegar hasta él de otra manera.