La Ribera burgalesa domina los premios Envero

Adrián del Campo
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La Ribera burgalesa domina los premios Envero

La cata popular de la XXII edición del certamen arandino proclama ganadores a los vinos de Sotillo, Gumiel de Izán y Aranda. La única victoria foránea fue para un caldo de Valladolid

La cata popular de los XXII Premios Envero de Aranda coronó como ganadores al vino Rubiejo de Bodegas Alto Sotillo como mejor Rosado, a Mesoneros de Castilla de Bodegas Ismael Arroyo-Valsotillo como mejor Tinto Joven, a Abadía de San Quirce de Bodegas Imperiales como mejor Joven Roble, a Malacuera Bodegas y Canallas 2015 como mejor Crianza, a Tinto Arroyo como mejor Reserva y a Tudanca Vendimia Seleccionada de Viñedos La Nava como mejor Alta Expresión. Estos fueron los caldos que mejores puntuaciones tuvieron del público, porque hay que recordar que la particularidad y el valor de los premios Envero es que los conceden catadores no profesionales, los que, en realidad, luego van a disfrutar las copas en bares, restaurantes o en su casa.

Los mil aficionados que se pusieron el traje de catadores por un día volvieron a llenar ayer el recinto ferial de Aranda. Allí, premiaron el trabajo de los bodegueros de la Ribera burgalesa repartiendo cinco de los seis galardones entre vinos de Sotillo, Gumiel de Izán y Aranda. Las votaciones estuvieron en todo momento acompañadas por el ambiente festivo que caracteriza al certamen. Cuando los centenares de jueces ya habían tomado su asiento, empezó la ronda de discursos. La concejala de Promoción en funciones, Celia Bombín, destacó el compromiso y el trabajo de todos los organizadores y pidió que si cometían algún error, les perdonaran porque «no es fácil organizar» una cata tan grande. La alcaldesa de Aranda, Raquel González, destacó el éxito de la cata popular que ha convertido estos premios en «un referente nacional».

Mientras los discursos oficiales remarcaban la rigurosidad de la cata y su valor, la impaciencia era cada vez más palpable entre los participantes, tanto que pocos prestaron atención al vídeo explicativo del sistema de votación a través de una aplicación móvil que se inauguraba en esta edición. Todos estaban deseando que el vino empezara a correr y quedó patente cuando salieron los camareros con las botellas, que se llevaron la ovación de la mañana. 

Entre los mil participantes que protagonizaron la cata popular había grupos para todos los gustos, desde jóvenes que disfrutaban de sus primeros pasos en la enología hasta aficionados con solera y otros con conocimientos contrastados sobre el mundo del vino. Había incluso gente con equipaciones. Llamaba la atención una asociación de catas de Torrejón de Ardoz cuyos miembros vestían un polo rojo. Entre ellos había catadores que repetían en los Envero por tercer y quinto año consecutivo. La respuesta a esta fidelidad era clara: «Repetimos porque nos encanta». Destacaban también el carácter único del evento: «Catas como esta no hemos visto otra. Además está súperorganizada. El primer año que vine, aluciné. Dije, mil catadores, madre mía la que se va a liar, pero está súperorganizado». Entre el grupo también destacaban «el encantador ambiente de Aranda y su comarca».

Los grupos familiares tampoco faltaron a la cata. En uno de ellos, procedente de la ciudad de Burgos, contaban por qué llevan cuatro años viniendo a los Envero: «Repito porque me gusta esto y luego pasar el día en Aranda». Los jóvenes también tuvieron su presencia. En una cuadrilla de amigos algunos confesaban que no sabían nada de vinos mientras otros declaraban que «un poquitín, pero aquí aprendes». La aplicación móvil para realizar las votaciones también fue valorada, la mayoría coincidía en lo fácil que era utilizarla aunque también hubo quien no acudió sin la suficiente batería en el teléfono y tuvo que votar con la clásica papeleta. En lo que hubo consenso total es en ratificar el lema de los Envero: Mil siempre aciertan. «Todo el mundo sabe lo que le gusta, lo que le resulta agradable al probarlo», sentenciaba una catadora.